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Pocas liquidaciones este año, y la mayoría engañosa
• Se anuncian grandes rebajas, pero en la práctica no se aplican.
• Es por poco stock y más consumo de turistas
Esta temporada de rebajas los turistas brasileños, beneficiados por el tipo de cambio, son quienes más disfrutan de las escasas ofertas.
«Estas liquidaciones no están siendo tan buenas como el año pasado, la ropa está mucho más cara, y tenemos que anunciar grandes descuentos que, en realidad, hacemos sólo en determinados productos. Ésa es la única forma de atraer a los clientes», reconoció Claudia, vendedora de un local de ropa femenina de la calle Santa Fe.
Salir de compras en época de rebajas es para muchos un ritual que empieza en los primeros días de enero y se extiende hasta fines de marzo. Pero a diferencia de años anteriores, este verano los descuentos resultan insignificantes, y generan decepción entre quienes esperaron pacientemente para darse un gusto sin tener que gastar una fortuna. «En general, el comerciante argentino es bastante desleal en el momento de hacer una liquidación o una oferta», explica Susana Andrada, presidenta del Centro de Educación al Consumidor (CEC). Andrada señala que en esta época abunda la publicidad engañosa, y que a diferencia de Europa o EE.UU., «en la Argentina, como no hay legislación en este sentido, es muy difícil saber si el 30%, 40% o 60% de descuento anunciado realmente se efectúa en el momento de pagar».
Pero el hecho de que los precios de la ropa sean mucho mayores que en 2009 no es sólo consecuencia de la inflación, que según datos privados fue del 15%, sino que también se debe a un menor volumen de producción. «El año pasado, cuando llegó la liquidación, había una crisis que fue bastante repentina, y esa retracción en el consumo dejó excedentes que se quedaban en los percheros», explicó Álvaro Pérez Esquivel, gerente de marketing del grupo textil Mazaloza, dueño de las marcas Portsaid, Desiderata y System Basic. Según Pérez Esquivel, esta temporada las marcas se prepararon para una venta mucho menor, lo que hace que durante las rebajas no haya excedentes importantes, y «sin liquidar en forma extrema uno puede hacer eliminar ese stock y hacer ingresar las colecciones de invierno antes que años anteriores».
Por su parte, el presidente de la Cámara Industrial Argentina (CIA), Oscar Pérez Larumbe, aseguró que el sector comercial de las marcas es muy dinámico y las liquidaciones dependen de varios factores, como el clima, el estado de ánimo y la marcha general de la economía. «Actualmente atravesamos un período de recuperación tras una larga crisis, que ha bajado el nivel de incertidumbre, generando más optimismo en los consumidores».
Pero ese optimismo este año llegó de la mano de los turistas extranjeros, especialmente brasileños, que amparados en la fortaleza del real aprovechan para comprar al mejor estilo «deme dos». «Notamos que por la diferencia de cambio, parte del público extranjero que se había ido reapareció con fuerza en el mes de enero», señaló Pérez Esquivel, quien aseguró que ese consumo se concentra en los negocios de Florida, Recoleta y Palermo Soho o Hollywood.
«Los brasileños se compran todo. Al argentino es prácticamente imposible venderle, el que viene es aquel que tiene un puesto jerárquico en una empresa y se compra un traje de marca», señala Carlos, encargado del local de la calle Florida de una reconocida marca de indumentaria masculina. Agregó que «la mayoría de los turistas brasileños son pudientes y pueden comprar cinco ambos como nada». Asimismo, Agustina, vendedora del local María Vázquez de Alto Palermo, que tiene sucursales en el exterior, también reconoció el protagonismo de los turistas en esta temporada de rebajas, quienes «compran grandes cantidades para llevar afuera, muchas veces por encargo».
El impacto de los precios sobre el bolsillo argentino se intensificó más todavía con el fin de los convenios que los bancos tenían con marcas de ropa, por los que ofrecían descuentos de hasta un 30% por el pago con tarjetas de crédito y débito. «Sin duda el efecto promoción fue el disparador del consumo en 2009, porque la gente estaba muy cautelosa y racional en la administración de sus presupuestos. Los bancos los acostumbraron a comprar sólo con un descuento», dijo Pérez Esquivel, señalando que ese fenómeno afectó a las empresas, que se vieron obligadas a reciclar su rentabilidad en pos de una bonificación. No obstante, reconoció que «se dio más o menos lo planificado, lo cual no era muy optimista». Pero para el gerente de marketing de Mazaloza, el principal problema de la industria es la falta de ánimo de consumo: «Hoy el argentino no sale a disfrutar de un paseo de shopping sino que compra lo que necesita o se da un gusto que viene postergando hace mucho».
Los expertos en el sector coinciden en que 2010 podría llegar a ser un año positivo. «La indumentaria es uno de los primeros rubros en sobreponerse a las crisis y -basados en la importancia de la moda argentina y en la gratificación que implica comprar o regalar ropa- creemos que éste puede ser un buen año, en el que sigamos creciendo», estimó el presidente de la CAI. Mientras, el gerente de Mazaloza consideró que la vuelta al consumo de los argentinos dependerá de señales macroeconómicas y decisiones políticas que otorguen tranquilidad a la gente. «Creo que el consumo en 2010 debería ir progresando positivamente, pero depende de la paz del consumidor», concluyó.
