En un estudio interno finalizado apenas unos días atrás, los especialistas de la Fed determinaron que la tasa necesaria para impulsar la economía, de acuerdo con el actual nivel de precios y desocupación (Regla de Taylor) es del -5%. Esto, que aparentemente es un absurdo, es lo que viene haciendo la Reserva a través del ejército de medidas cualitativas que está implementando.
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Dejando de lado las críticas que merece esta política, lo que refleja el estudio es la persistente gravedad de la crisis. Claro que esto parece seguir sin importar demasiado en el ambiente bursátil. Alguien podría decir que el 0,10% que perdió ayer el Dow al cerrar en 8.016,95 puntos refleja otra cosa, pero esto fue fruto -como viene sucediendo hace meses- de los vaivenes que tuvieron los papeles del sector financiero y no de un auténtico malhumor general. De hecho, la mayor parte de la jornada el mercado estuvo del lado ganador y aún estamos por encima de los valores de cierre del martes pasado.
Podríamos achacar esto a que la confianza de los consumidores creció mucho más que lo esperado, IBM incrementó sus dividendos, Verizon avanza sobre la telefonía celular, los laboratorios continuaron capitalizando el temor a la pandemia, las empresas de transporte se recuperaron de la caída del lunes, etc. Pero la verdad es que en un mercado de "profesionales" como el que tenemos, en el cual apenas se alcanzaron a realizar operaciones con 1.250 millones de papeles, la "razón" la dio Keynes con su "concur-so de belleza".
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