14 de noviembre 2011 - 00:00

Policías y militares desalojan a narcos de la mayor favela de Río

Después de su operativo, que incluyó a 1.500 policías e infantes de Marina, los efectivos brasileños izaron las banderas del país y del estado de Río de Janeiro en Rocinha. Todo un símbolo: ese territorio ya no es un santuario narco.
Después de su operativo, que incluyó a 1.500 policías e infantes de Marina, los efectivos brasileños izaron las banderas del país y del estado de Río de Janeiro en Rocinha. Todo un símbolo: ese territorio ya no es un santuario narco.
Río de Janeiro - En apenas dos horas y sin disparar un solo tiro las autoridades brasileñas recuperaron ayer el control de Rocinha, la favela más emblemática de Río de Janeiro y de otras dos barriadas en las que durante décadas el poder fue ejercido por el narcotráfico.

Con una operación relámpago que no encontró la más mínima resistencia armada, más de 1.500 miembros de la Policía Militarizada y Civil de Río de Janeiro, de la Policía Federal y de la Infantería de Marina, apoyados por 18 blindados y siete helicópteros, pusieron punto final al dominio del crimen organizado en la zona.

El Batallón de Operaciones Especiales (Bope), cuerpo de elite de la Policía Militarizada, encabezó la ofensiva detrás de los blindados de la Marina, que aplastaron las pocas barricadas dejadas por los delincuentes en su huida de Rocinha, Vidigal y Chácara do Céu, las tres favelas blanco de la denominada «Operación choque de paz».

A diferencia de la toma del Complexo do Alemao, en noviembre del año pasado, donde hubo intercambio de disparos entre la delincuencia y las fuerzas del orden, que arrestaron a decenas de sospechosos, la operación de ayer transcurrió sin incidentes y sólo fue detenido un prófugo de la Justicia, mientras que se incautaron doce fusiles, una ametralladora y una granada.

Como colofón, los policías izaron las banderas de Brasil y del estado de Río de Janeiro, al igual que lo hicieron en otras favelas arrebatadas al narcotráfico en los tres últimos años.

«Lo que tenemos en concreto es la liberación de esas personas (habitantes de las favelas) del yugo del fusil», manifestó el secretario de Seguridad Pública de Río, José Mariano Beltrame, al resumir el logro de la acción policial.

Beltrame dio por cerrada la primera fase de la operación pero señaló que más armas y drogas pueden ser encontradas porque «lo que comenzó hoy no tiene fecha de finalización», toda vez que el área recuperada es muy extensa.

La favela Rochina, que ocupa 95 hectáreas, es la principal de las tres tomadas, con una población de 72.458 personas, según el censo de 2010, mientras que Vidigal y la vecina Chácara do Céu, una barriada menor, tienen 11.321 habitantes.

A Rocinha se la considera la favela más emblemática porque sus casas de colores ocupan un cerro estratégico a cuyos pies están los barrios de Gávea y San Conrado, dos de los más acomodados de Río, desde donde partió la operación de ayer.

Durante años, ese territorio fue también, según la Policía, el principal centro de distribución de drogas de la zona sur, la más rica y turística de la ciudad, que incluye otros barrios como Copacabana, Ipanema y Leblón.

Por Rocinha y Vidigal pasan además importantes avenidas que comunican la zona sur con Barra da Tijuca, el barrio de mayor crecimiento inmobiliario de la ciudad y donde se construirán algunos escenarios de los eventos deportivos que Río celebrará en los próximos años, como el Mundial de Fútbol de 2014 y los Olímpicos de 2016.

Según la prensa, la toma de Rocinha y Vidigal estaba prevista para el año próximo, pero fue anticipada porque en junio de 2012 la ciudad albergará la Cumbre Río+20 sobre desarrollo sostenible, y las dos favelas están en la ruta por la que circularán decenas de jefes de Estado y delegaciones extranjeras.

Pese al riesgo que supone visitar Rocinha, muchos extranjeros se aventuran a diario por sus callejuelas estrechas a bordo de camionetas 4x4 de empresas de turismo que ofrecen «safaris urbanos» a los interesados en ver de cerca la pobreza que convive con la opulencia de algunos barrios cariocas.

Al celebrar el éxito de la operación, el gobernador de Río, Sergio Cabral, habló del «rescate de comunidades antes dominadas por el poder paralelo» del narcotráfico y dijo que se hará más inversión social en esas favelas para que quienes allí viven puedan tener «dignidad y paz».

Eso es lo que esperan los habitantes de Rocinha, Vidigal y Chácara do Céu que ayer, una vez concluida la operación, volvieron a salir a las calles ahora controladas por policías y no por bandas de delincuentes armados.

La Policía Militarizada mantendrá un contingente fuertemente armado hasta que se instale en el sector una Unidad de Policía Pacificadora (UPP), un modelo que combina la autoridad con inversiones sociales y que ya funciona con éxito en otras 18 favelas cariocas.

Agencias EFE, AFP, ANSA y DPA 

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