19 de octubre 2009 - 00:40

Ponen más control sobre los bancos

• Desde el BCRA se exigirá información a representaciones de entidades extranjeras

Martín Redrado
Martín Redrado
El Gobierno está decidido a cerrar todo lo posible el cerco sobre las cuentas no declaradas de los argentinos en el exterior. Al anuncio de la AFIP sobre los primeros acuerdos con paraísos fiscales que accederán a compartir información se suma una resolución del Banco Central que pone la lupa en las oficinas de representación de bancos extranjeros que funcionan en la Argentina.

Este listado incluye a cerca de 43 entidades registradas oficialmente ante el BCRA para funcionar, pero sin habilitación para captar depósitos o realizar intermediación financiera. La Comunicación «A» 4.981 emitida por la autoridad monetaria el 1 de octubre les da a estas instituciones un plazo máximo de 180 días para adecuarse a una serie de requerimientos. Si no se encuadran para fin de abril de 2010, deberán cerrar sus oficinas.

«Semicongelada»

La normativa, que ya estaba lista hace más de dos años pero se mantenía «semicongelada» en el directorio, finalmente fue publicada a las pocas semanas del arribo de Carlos Sánchez a la Superintendencia del Banco Central. Este es un hombre del riñón de Néstor Kirchner que se había desempeñado como titular del Tribunal de Cuentas de Santa Cruz. Ya hace dos años había desembarcado como director. Desde la entidad a cargo de Martín Redrado, de todas formas, buscan quitarle dramatismo al asunto, «no tiene nada que ver con el nombramiento de Sánchez. Se trata simplemente de requerir información a las representaciones de bancos extranjeros, que hasta ahora prácticamente operaban sin supervisión».

La Superintendencia de Entidades Financieras las obliga a partir de ahora a llevar un Libro Especial, que debe estar inscripto en el Registro Público de Comercio, donde debe figurar «cronológicamente y detalladamente cada una de las gestiones que lleve en nombre de cada uno de los representados», junto a un plan anual de actividades y proyecciones sobre el estado anual de flujo de efectivo.

Además, solicita datos contables detallados de los encargados de llevar adelante la operatoria, con lo que se busca limitar la capacidad de acción de este tipo. Es obvio que la decisión oficial es captar si a través de alguna de estas oficinas se mueve parte del dinero que los argentinos fugan al exterior o se facilita la apertura de cuentas en el extranjero. En los últimos meses, muchas representaciones optaron por cerrar su oficina en el país y pasar a operar directamente desde Uruguay, ante el creciente control oficial, por ejemplo a través del cerco que se les puso a las operaciones conocidas como «contado con liquidación», es decir, la posibilidad de fugar divisas del país vía la compra de acciones o bonos en el mercado local pero con posterior venta en el mercado neoyorquino o uruguayo.

Entre las más de 40 entidades con oficinas de representación abierta figuran, de acuerdo con la información oficial que divulga el Central, entidades de primera línea internacional como Wachovia, Credit Suisse, Lloyds o Societé Générale, además de otras instituciones especializadas en banca privada como Bank Leu, Safra National Bank of New York o Bank Hofmann, por sólo citar algunas.

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