3 de abril 2018 - 00:00

Poner fin al hambre, la súplica de los venezolanos a la oposición

El desabastecimiento de productos básicos lleva a que bastiones del oficialismo, como el barrio popular del Petare en Caracas, sean receptivos a la campaña del exgobernador de Lara.

SOLITARIO.  Henri Falcón no cuenta con el apoyo de la MUD, que considera que su candidatura le “hace el juego” al presidente Nicolás Maduro.
SOLITARIO. Henri Falcón no cuenta con el apoyo de la MUD, que considera que su candidatura le “hace el juego” al presidente Nicolás Maduro.
Caracas - "¡Queremos pollo, arroz, plátano!", grita una mujer desde un balcón en la barriada de Petare. Se lo dice a Henri Falcón, el solitario opositor que busca destronar al presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien llama "el candidato del hambre".

Escoltado por un puñado de simpatizantes, el militar retirado de 56 años encabezó una caravana en esta empobrecida favela del oeste de Caracas, una de las más grandes de Latinoamérica, que por años fue bastión del chavismo.

Desde viviendas humildes algunos lo saludaron eufóricos; otros lo miraron escépticos mientras caminó por las empinadas y angostas calles del cerro.

Una vieja camioneta amarilla fue al frente con parlantes en los que se escuchó canciones de Héctor Lavoe a todo volumen. Muchos se dejaron llevar por el ritmo de la salsa.

Tras saludar con un beso al exgobernador, Marina Esperanza exclamó emocionada: "¡Me gusta burda (mucho)!", y corrió para no perderlo de vista.

"Hoy no me lavo el cachete", bromeó la mujer, que recoge basura de casa en casa y recibe comida como pago ante la escasez de efectivo, una de las múltiples aristas de la crisis económica del país petrolero.

Disidente del chavismo, Falcón decidió ir a contravía de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) al postularse para las elecciones anticipadas del 20 de mayo.

La MUD decidió boicotear los comicios alegando que no existen "garantías electorales", pero el exgobernador deslizó que la decisión fue motivada por la "mezquindad" de quienes antepusieron sus ambiciones personales a la búsqueda de un candidato de consenso.

Sin el respaldo de la alianza -que lo acusa de hacerle el "juego" a Maduro en su "aspiración totalitaria"-, Falcón busca consolidarse con apoyo de pequeñas organizaciones.

En sus discursos suele referirse al presidente socialista como "el candidato del hambre", poniendo de relieve la hiperinflación -que este año podría trepar a 13.000% según el FMI- y la escasez de alimentos y medicinas que pusieron contra la pared a los venezolanos.

El opositor finca su optimismo en encuestas que reflejan un 75% de rechazo a Maduro y un deseo mayoritario por sufragar.

Pero el presidente les resta importancia. "Siga ganando las encuestas, señor Henri Falcón, que yo le gano en las elecciones voto a voto", dijo.

Durante el recorrido, Falcón tocó a la puerta de Heidy Martínez, que vivió sus 38 años en Petare. "Esperemos que de verdad haga algo, todos llegan al poder y se olvidan de las necesidades", sostuvo.

Ana Orta, de 74 años, también se asomó curiosa. "No sabíamos que venía. Que Dios lo bendiga. En toda mi vida nunca había vivido una situación tan mala, sin comida, con tanta inseguridad", expresó.

El gobierno puso en marcha en 2016 un programa de venta de alimentos subsidiados en sectores populares como Petare que -asegura- beneficia a seis millones de familias, pero abundan las quejas de que la comida no llega periódicamente.

Para Mario Valdez, militante de un pequeño partido de centroizquierda que respalda a Falcón, la abstención es el principal enemigo. "¡Salgan a votar. Abstenerse no es la solución!", exhortó a los vecinos.

Junto con Maduro y el exgobernador corren por la presidencia el pastor evangélico Javier Bertucci y otros dos disidentes del oficialismo.

Agencia AFP

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