Por ajuste quitan hasta desayunos a empleados

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La crisis financiera internacional sigue golpeando a las grandes empresas argentinas y los beneficios a empleados empiezan a desaparecer. Ya casi no existen los planes de incentivo, los almuerzos y desayunos laborales están en extinción y los recortes llegarán hasta los folletos institucionales y las tarjetas personales.

Cuidar la luz fue el consejo más escuchado por los empleados, a lo que se sumó también la reducción en el uso del papel. En un banco de primera línea aseguran que después de las tres de la tarde, horario en que finaliza la atención al público, los empleados deben apagar las luces y sólo quedan iluminados con los artefactos de sus escritorios.

La producción automotriz sigue en caída y los cambios se sienten cada vez más en la industria más castigada. En casi todas las terminales se redujeron notablemente los viáticos del personal. Cada gasto se debe discriminar detalladamente. Los almuerzos de negocios casi quedaron en el pasado, muchos deciden pasar por alto la comida al recortárseles los viáticos para ese rubro.

En este sector han tenido feriados, que otros años eran impensados, señal de la situación crítica que están atravesando.

En las entidades bancarias, el golpe de la crisis también se siente entre su personal. Las convenciones fueron abundantes durante el primer semestre de 2008 pero la baja fue notoria desde fin de año; aseguran que ni siquiera figuran en el listado de actividades programadas. En otro banco líder acostumbraban comprar artículos de librería libremente pero este hábito pasó a la historia hace ya unos meses. Las compras se redujeron más del 12%.

«Las compañías cuentan con presupuestos cada vez más reducidos», explican las empresas encargadas del merchandising. Abundan las consultas pero apenas la mitad se concreta.

Alejo Larralde, CEO de The Merchandising Store aseguró que «el consumo de los productos empresariales se redujo en más de un 30% durante 2008» y estimó que las bajas aumentarán en 2009. Esto se ve reflejado en las grandes compañías. En una empresa líder en tecnología dicen que son escasos los folletos y se redujeron notablemente los gastos en marketing empresarial; « trabajar así es más complicado», aseguran. Además, la empresa ha recortado considerablemente el acceso a descuentos para empleados.

Antes, autorización mediante, se podía adquirir cualquier producto de manera ilimitada, pero ahora se implementaron muchas restricciones.Se suma también la faltade tarjetas personales, lapiceras y agendas que ya es una pauta general de todas las empresas.

Las medialunas, frutas, jugos y cafés ya no son un placer cotidiano para los empleados de una compañía de tarjetas de crédito, donde era costumbre de la empresa distribuir por sección canastas con frutas y desayunos todos los días. Esta realidad también la sufren en una cadena de supermercados donde la empresa solía pagar un almuerzo el último viernes de mes, que ahora sólo es un buen recuerdo.

El mayor ausente en este 2009 es la motivación. Las secciones de ventas aseguran que ya casi no existen los planes de incentivo. Las pocas empresas que los siguen manteniendo han bajado la calidad de sus premios, dejando de ser tan tentadores como en las buenas épocas. Además, aseguran que los estímulos se han convertido en un deseo casi inalcanzable. Conseguir los bonos cuesta cada vez más. Los objetivos tienen ahora un piso muy alto.

En la industria textil de alta gama se notan los cambios. En los clásicos show room que realiza una marca de alta costura, donde se atiende a los clientes más destacados, se ofrecía un servicio completísimo de cafetería -donde los mozos servían mientras los compradores observaban los catálogos con la última colección-. Ahora, los clientes son atendidos sólo con un servicio básico de panadería, pero ya sin mozos.

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