29 de octubre 2010 - 00:00

Por heladas, China produce menos maíz (está obligada a importar)

Por el mal clima China tendría en esta campaña un déficit de alrededor de 5 millones de toneladas en su consumo interno, lo que generaría mayor dependencia de las importaciones.
Por el mal clima China tendría en esta campaña un déficit de alrededor de 5 millones de toneladas en su consumo interno, lo que generaría mayor dependencia de las importaciones.
La debilidad del dólar en relación con el resto de las monedas mundiales ha sido un elemento determinante en la fuerte suba generada en el mercado de granos de los últimos seis meses, con cotizaciones no vistas en más de dos años en los principales productos que cotizan en la Bolsa de Chicago.

Aunque la demanda de cereales sigue siendo muy consistente, los fondos de materias primas que operan en granos, inducidos por inversores en busca de rentabilidad, miran más las relaciones de precios entre monedas que a los fundamentos propios del mercado granario.

Desde la perspectiva de la oferta, Estados Unidos se encuentra en el tramo final de su cosecha de cultivos de verano con alguna incertidumbre en torno del tamaño final de esta campaña. En este sentido, cobra importancia el próximo informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) del mes de noviembre, aunque también lo que los analistas privados vayan diciendo acerca de sus proyecciones finales. En este sentido, una nota reciente del Wall Street Journal destacó las falencias del organismo oficial estadounidense en la determinación del volumen productivo. Los rendimientos del maíz fueron recortados significativamente de un mes al otro, y los especialistas citados en el artículo consignan que este decrecimiento debió ser anticipado por el Departamento de Agricultura estadounidense.

La actividad de compras de maíz por parte de China podría continuar expandiéndose en los próximos meses, en la medida que los pronósticos productivos de ese país continúen languideciendo. En este sentido, el grupo local de research JCI reveló recientemente que la campaña de maíz en China alcanzará solamente los 153 millones de toneladas, dos millones por debajo de su estimación anterior, por culpa de las heladas tempranas que se registraron en las principales zonas productivas de esa nación. Si esta nueva proyección se confirmase, China contaría en esta campaña con un déficit de alrededor de 5 millones de toneladas en su consumo interno, el segundo consecutivo, lo que generaría mayor dependencia de las importaciones.

Asimismo, el grupo JCI estimó que la producción de maíz en la campaña pasada totalizó los 140 millones de toneladas, con un consumo de 155 millones, impulsado por el sostenido crecimiento de la industria cárnea.

Las cifras oficiales, sin embargo, difieren ampliamente de las reveladas por el grupo, ubicando la producción de la campaña precedente en 164 millones de toneladas y las del presente ciclo en 169 millones.

Por su parte, el USDA estimó en su último reporte que la producción de la campaña 2009/10 alcanzó los 155 millones de toneladas, con un consumo doméstico total de 156 millones, en tanto que en este ciclo la producción llegará a 166 millones, con un uso total proyectado en 160 millones.

Las distintas cifras difieren bastante entre sí, pero la clave de cuál refleja mejor la realidad será la actividad importadora de China en el curso de las próximas semanas.

En relación con el mercado de soja, otra plaza que se encuentra muy firme también, el mercado coincide en general en que los principales factores que generaron esta mejora son:

  • El uso expandido mundial del poroto de soja, particularmente por parte de China.

  • La percepción del mercado de que el incremento de la demanda absorberá la cosecha récord de los Estados Unidos por segunda vez consecutiva.

  • La percepción de que esta campaña de soja estadounidense compensará las bajas disponibilidades mundiales de colza y girasol.

  • La disputa entre los diversos cultivos que se generará en la próxima campaña norteamericana entre el maíz, la soja y el algodón, con la posibilidad de que el maíz se lleve la mejor parte de esta disputa.

  • La duda acerca de si en la próxima campaña mundial las semillas oleaginosas perderán terreno en relación con las forrajeras.

  • La incertidumbre en torno del futuro productivo de nuestra región, amenazada por el posible desarrollo de la corriente de La Niña.

  • El retorno de las materias primas en general y de los granos en particular como un vehículo de inversión a través de los fondos que operan en commodities o de los ETF, certificados que también representan materias primas y que cotizan diariamente en las principales Bolsas mundiales.


  • Informe de Panagrícola

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