Río de Janeiro/París - A tres días de la caída del avión de Air France al océano Atlántico con 228 personas a bordo en un vuelo de Río de Janeiro a París, los especialistas aseguraron que la nave se desplomó en sólo cuatro minutos registrando una serie de fallos en sus maquinarias.
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Entre los primeros mensajes emitidos automáticamente, a las 2.10 GMT del lunes, y la desaparición de la aeronave de los radares pasaron cuatro minutos, apuntó ayer el diario Jornal da Tarde de San Pablo, que citó una fuente anónima de la compañía. El contenido de los mensajes señaló «pérdidas» en el sistema de referencia «Adiru» (que informa en la pantalla del piloto datos de altura y velocidad) y una falla eléctrica en el computador principal. También registró «intentos de corrección» de los parámetros electrónicos que entraron en una «falla generalizada».
Además, el comandante del avión avisó que atravesaba una fuerte turbulencia, cortes de viento y nubes «negras» de lluvias cargadas de electricidad. Existe también un reporte sobre una desconexión del piloto automático, pero se desconoce si eso sucedió por la falla generalizada o se efectuó manualmente por la tripulación para eludir la turbulencia. El último mensaje automático del avión habría sido emitido a las 2.14 GMT donde se informaba del aumento de la «velocidad vertical de la cabina», lo que indica que el aire externo habría penetrado segundos antes en el avión llevándolo, junto con otros factores, a la caída.
Por ahora las causas son un misterio. El ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim, aseguró en conferencia de prensa que «la existencia de manchas de combustible pueden excluir la posibilidad de que fue una explosión. No obstante afirmó que todavía «no hay seguridad» sobre su hipótesis, y reiteró que las investigaciones sobre las causas y circunstancias del accidente serán realizadas por las autoridades aeronáuticas francesas, ya que la aeronave siniestrada fue registrada en el país europeo. Por su parte, el diario francés Le Figaro sostiene que los restos de la aeronave encontrados podrían apuntar a una explosión.
Mientras tanto, la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) ubicó ayer sobre el Atlántico más restos metálicos -incluso un objeto de siete metros de diámetro- del Airbus A330-200. Según el portavoz de la Aeronáutica, el coronel Jorge Amaral, los restos fueron detectados por los radares del avión R99 de la FAB y luego avistados por algunas de las once aeronaves que realizaron el rastreo, unos 90 kilómetros al sur del lugar donde fueron encontrados ayer varios fragmentos de la aeronave siniestrada.
Además de los objetos metálicos, los equipos de búsqueda desplazados por Brasil ubicaron en la región una mancha de óleo de 20 kilómetros de extensión.
Aunque ya no hay dudas de que el Airbus de Air France cayó en el mar, Amaral aseguró que la Aeronáutica brasileña todavía no descarta totalmente la posibilidad de que haya sobrevivientes.
De todas formas, el ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim, afirmó ayer que los militares brasileños no encontraron sobrevivientes o cadáveres en el océano Atlántico, en la zona donde cayó el Airbus.
Mientras tanto, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, junto con su mujer Carla Bruni, el primer ministro galo, Francois Fillon, y el ex jefe de Estado Jacques Chirac participaron ayer de una ceremonia ecuménica en la catedral parisina de Notre Dame.
Por su parte, los investigadores franceses aclararon que no habrá un rápido esclarecimiento de las causas del misterioso accidente. «Las investigaciones duran mucho, a veces muchísimo, porque no hay que conformarse con el 80% de comprensión», dijo el director de la Oficina de Investigación y Análisis de Accidentes (BEA), Paul Louis Arslanian.
La búsqueda de las cajas negras, será muy, muy difícil, apuntó Arslanian: «El aparato cayó en medio del Atlántico».
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