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Por mayor devaluación prevén que caerá la venta de autos
• Realismo de ejecutivos argentinos en Fráncfort: operan en simultáneo menor demanda interna y freno de Brasil
Horacio Alonso - Enviado especial a Alemania
El dato que preocupa a estos empresarios es que la aceleración del ritmo de devaluación del dólar oficial está obligando a hacer lo mismo con los aumentos de precios para no quedar desfasados y este movimiento alcista está comenzando a desalentar el consumo, según los datos de los primeros días de septiembre. La paradoja es que lo que en un momento significó un impulso de las ventas por la brecha con el "blue" hoy puede implicar un dolor de cabeza.
Según los cálculos de varios ejecutivos que recorrieron los stands donde se muestran las principales novedades de la industria automotriz mundial, en lo que va del año el incremento promedio de los precios de los 0 km ronda el 15% lo que proyecta para fin de año un ajuste de entre el 20% al 25%, más cercano a este último porcentaje. En el caso del segmento de los vehículos más chicos (el de mayor volumen del mercado argentino y el que más preocupa al secretario de Comercio Guillermo Moreno) la suba ya llega al 10%. Obviamente, la peor parte la llevan los modelos de mayor valor. Lo que explican los directivos de las terminales es que el consumidor argentino es muy sensible a los movimientos de los precios por lo que este incremento golpea directamente en la demanda. El vicepresidente de ventas de Volkswagen Argentina, Jorge Portugal, definió la situación actual de manera categórica: "Vendemos más autos que antes, pero ganamos menos". Sus palabras adquieren mayor importancia si se asegura que la compañía es líder del mercado desde hace más de 10 años. Por ejemplo, si se tiene en cuenta que este año se comercializarán cerca de 900.000 unidades, para las empresas la rentabilidad fue mayor en años como 2010 cuando se despacharon 150.000 vehículos menos.
Pero no es el único ejecutivo que piensa de esa manera aunque otros prefieren mantener el "off" como forma de comunicación. En estos casos, algunos estiman que si bien este año terminará por encima del volumen de operaciones registrado en 2012, para el 2014 prevén una baja de hasta el 10% en las ventas aunque oficialmente expresen lo contrario. "El público ya cambió el auto en los últimos dos años, muchos adelantaron compras para escapar a la inflación, y ahora se suma que los 0 km están cada vez más caros. Todo esto muestra un escenario de demanda en baja" explican en las reuniones improvisadas que se producen en esta megaexposición de autos.
La ecuación es simple: los autos en la Argentina se venden en pesos, pero se pagan en dólares. La mitad del mercado de 0 km son vehículos importados, especialmente de Brasil, por lo que la suba del dólar oficial implica inevitablemente un ajuste de precios. A esto se suma que el 60% de las piezas con las que se produce la otra mitad del mercado en la Argentina son también importadas algo que hace que impacte en el precio final de cada unidad. Con este panorama, la política oficial de acelerar la devaluación del peso, que se profundizó este año, no hace más que obligar al aumento de los precios. Es cierto que esa depreciación del peso significa una mejora en la competitividad para exportar, pero ahí se encuentra la principal debilidad del sector en estos días. El 86% de los autos que exporta la Argentina tiene como destino Brasil que en estos momentos está comprando menos. Por lo tanto, la mayor competitividad no puede ser aprovechada y sólo complica el frente interno. La situación del comercio exterior es delicada. Ya alguna terminal debió suspender días de producción para ajustar los stocks y otras también recortaron ritmo de fabricación con la consecuencia en el plano laboral. Con un Brasil a menor ritmo y un mercado interno que parece saturado, las perspectivas para el sector no son las mejores. En algunas empresas admiten que ya no ganan con todos los modelos que venden. "En algunos casos salimos hecho o perdemos" reconocen en los pasillos del centro de exposiciones de Fráncfort. Por ese motivo, el directivo de Volkswagen se diferenció de quienes proponen por estos días una devaluación mayor como solución a algunos problemas. "La devaluación no va a ayudar, lo que hay que hacer es bajar la inflación".
* Enviado Especial a Alemania

