Posse, la variable UCR para evitar interna por Comité

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Con el 14 de octubre como nueva fecha de votación y con los padrones depurados, la UCR bonaerense volvió a latir con un ritmo conocido: el pulso de la interna. Tras el tropiezo, empezó a perfilarse la posibilidad de un candidato de unidad que evite la disputa.

Ayer, por primera vez se le puso nombre a esa alternativa: Gustavo Posse, intendente de San Isidro, que en los preparativos de la interna frustrada de junio pasado aparecía en una lista aliado al alfonsinismo como candidato a convencional.

El operativo «clamor» lanzó Ariel Santalla, intendente de Ramallo, uno de los caciques territoriales que mantiene la UCR en la provincia, tras años de merma y de invisibilidad. Con base en San Isidro, Posse es de hecho el último alcalde radical del conurbano cercano.

Su figura, por eso, es inevitable que aparezca en cada puzzle radical: se lo menciona, cada tanto, como candidato a gobernador o, incluso, alguna vez, cuando Julio César Cobos mantenía en pie su candidato presidencial, a Posse se lo citaba como un potencial vice.

Ayer, luego de la interna suspendida por la Justicia, la revisión de los padrones y los chispazos del cierre de listas, Santalla salió a plantear que el intendente de San Isidro debe ser el personaje que allane la primaria radical y se imponga como candidato único.

Hoy, esa expresión -por ahora, en público- aislada tomará otro volumen cuando se plieguen, con el mismo planteo, otros intendentes, además de legisladores y dirigentes. Falta, claro, escuchar la palabra de Posse, a quien, en reserva, le hicieron varios sondeos.

Es probable que en estas horas, a las palabras de Santalla se sumen posturas similares a favor de un acuerdo en torno a Posse, por parte del diputado provincial Norberto Filpo y del diputado nacional Mario Barbieri.

Piezas sueltas

Quedan, sin embargo, piezas sueltas, en particular sobre qué hará el sector de Ricardo Alfonsín y el que comanda Leopoldo Moreau, que para la interna de junio empujó el nombre de Juan Gobbi. Pero caída la primaria, Gobbi fue uno de los promotores de «acercar» posiciones hacia un acuerdo.

A un sector del alfonsinismo se le atribuye tener reservas respecto de qué haría Posse en caso de quedarse con el control del partido. La misma objeción se registra en los sectores más duros del moroísmo.

Bien simple: aunque, en general, la idea es a futuro confluir hacia un acuerdo -que consideran «el natural»- con el FAP de Hermes Binner, alfonsinistas y moroístas expresan su temor a que el intendente de San Isidro se convierta en el gestor de un acercamiento con el PRO de Mauricio Macri.

Falta, además, decodificar el comportamiento de otros jefes territoriales con peso. En particular, Mario Meoni, de Junín, y Héctor «Cachi» Gutiérrez, de Pergamino. Es la tercera pata del tridente para unificar a la UCR detrás de una única candidatura para sortear la interna.

Hay, sobre ese punto, algunas reservas: sectores de la UCR se resisten a darle el poder partidario a la cooperativa de intendentes que, aun con matices entre sí, podrían tener, en su momento, coincidencias en cuanto a acuerdos «electorales» diversos.

Por lo pronto, Posse manda a decir que presidir el Comité Provincia no figuró, inicialmente, en sus planes. Sin embargo, advierte que en caso de que su nombre sea la prenda de unidad, podría considerar la posibilidad de ponerse al frente del partido.

En la práctica, implicaría sacar de carrera a los dos postulantes de la interna que no fue: Gobbi y Alejandro Armendáriz, propuesto por el alfonsinismo.

Entre tanto, gana adeptos la teoría que puntualizó Santalla respecto de que lo más saludable para el radicalismo sería no ir a una interna sangrienta. Después, respecto del nombre, como siempre, aparecen diferencias. Quizá Posse logre despejarlas.

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