17 de diciembre 2008 - 00:00

Potente exploración de la violencia urbana

Potente exploración de la violencia urbana
Nancy Lee, «Chicas muertas» (Barcelona, Circe, 2008, 299 págs.)

Con Vancouver como escenario, las ocho historias de «Chicas muertas» cuentan, con un estilo aparentemente sencillo pero estudiadamente elaborado, mordaz y tenso, sobre un conjunto de mujeres que, a pesar de pertenecer a diversas edades y clases sociales, están marginadas en más de un sentido.
«Chicas muertas» es un falso libro de cuentos, en realidad es una novela. Su protagonista anda por las orillas de los relatos, en las bambalinas de cada cuento, es un fantasma intimidante que une a todos las historias: un buen dentista, un canadiense normal y corriente, pero al que le gusta enterrar en el patio trasero de su casa a las chicas que asesina. La autora toma ese elemento para señalar la constante presencia amenazante, ominosa, de lo inhumano: un universo urbano, de una ciudad promocionada como apacible, tremendamente opresivo y violento.
Nancy Lee evita caer en la novela del asesino serial, aunque parte de un hecho real: en los últimos cinco años, en Vancouver desaparecieron mas de 70 mujeres, no tantas, claro, como las 130 que en un año son masacradas en la mexicana Ciudad de Juárez, pero el nivel de feminicidios no es excusa de nada, sino que es manifestación de una enorme tragedia y de una feroz derrota del espíritu humano. Esto es lo que se lee entre líneas al atravesar estos relatos de chicas que no están muertas, pero que son presas potenciales del asesino serial. Mujeres que viven a la deriva, desesperadas, temerosas o, y se evidencia como algo peor, anestesiadas.
Chicas, de distintas edades, que deben enfrentar sentimientos conflictuados, por caso, aquella que luego de haber sufrido un cáncer de mama pretende encontrar una comunicación final con un mal padre, ahora agonizante, o esa hija que ha escapado con un amante, o la que no puede dejar de elegir el hombre equivocado. Historias que, como las de Chejov, parecen triviales al contarlas, pero que son poderosas al entrar en ellas.
«Mi libro trata de cómo somos afectados por lo que podría llegarnos a pasar y traté de demostrar que todo lo que ocurre en la sociedad implica de algún modo nuestra responsabilidad. Para que esto se evidenciara multipliqué los puntos de vista narrativos», ha explicado la autora. Una opera prima que es, a la vez, una obra consagratoria de una escritora que durante años se dedicó a enseñar escritura creativa.
M.S.

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