23 de septiembre 2009 - 00:00

Prensa ve a Brasil en medio del “huracán”

Brasilia y Nueva York - La prensa brasileña juzgó ayer que la permanencia de Manuel Zelaya en la sede de la embajada en Tegucigalpa arroja de lleno a Brasil en el «huracán» de la crisis hondureña, en tanto crecían las hipótesis y las dudas sobre el modo en que llegó allí el mandatario legal del país.

La pregunta circuló durante toda la jornada: ¿la presencia de Zelaya en la embajada brasileña fue una movida del propio Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva o, por el contrario, éste se encontró ante un hecho consumado?

El embajador brasileño en Honduras, Brian Michael Neele, aseguró que la llegada del presidente destituido a la representación diplomática fue «una completa sorpresa».

«Apareció y sorprendió a todos. Hay especulaciones según las cuales vino de Guatemala, pero son especulaciones. No se sabe cómo llegó, si estaba disfrazado, no se sabe», dijo el diplomático en entrevista telefónica al portal brasileño G1.

Neele, quien estaba en Brasil el 28 de junio cuando se produjo el golpe de Estado que derrocó a Zelaya, recibió órdenes de la Cancillería de no regresar a Honduras, y aguarda una solución a la crisis en su casa, en Río de Janeiro.

En tanto, el canciller Celso Amorim agregó que fue la mujer de Zelaya, Xiomara Castro, quien pidió refugio para su marido.

Contacto previo

El canciller contó a la prensa de su país, desde Nueva York, que alrededor de una hora antes de que Zelaya fuera a la sede diplomática brasileña en Honduras, una diputada zelayista contactó al encargado de negocios, Enio Cordeiro, y pidió que Castro fuera recibida allí.

«La mujer de Zelaya dijo que él estaba en las cercanías y preguntó si su esposo podría ir hasta la Embajada de Brasil. Zelaya, entonces, fue autorizado», dijo Amorim.

Mientras, la prensa brasileña estimó que, al abrirle a Zelaya la puerta de su embajada en Honduras, el país se involucró directamente en la crisis.

«Brasil asumió un papel central en la crisis de Honduras al acoger a Zelaya», destaca el influyente diario Valor Económico, que considera que la llegada del presidente depuesto al país «amplía las presiones» internacionales sobre el Gobierno golpista de Roberto Micheletti.

O Globo, por su parte, calificó la situación de «insólita» y dijo que ésta «pone a Brasilia en el centro del problema».

Problemático

El periódico carioca cita al ex canciller del Gobierno socialdemócrata, Luiz Felipe Lampreia, quien opina: «Zelaya le trae un problema a Brasil, que no estaba involucrado en el conflicto».

Folha de Sao Paulo señaló que el país quedó inmerso en un huracán. En sus páginas, la analista política Eliane Cantanhede, dijo que, pese a la alegación de «completa sorpresa», la llegada de Zelaya ayer a la embajada en Tegucigalpa fue festejada por el Gobierno brasileño «como una muestra de liderazgo y del poder moderador que va ocupando Brasil en el continente».

«Con las elecciones presidenciales fijadas para el 29 de noviembre, los gobiernos de la región ya discutían cómo reaccionar y cómo recibir al futuro gobierno electo. El regreso de Zelaya y la elección de la embajada brasileña cambian todo. Aumenta la presión para que él recupere el poder, y Brasil está en el medio del huracán», dijo.

Según Cantanhede, Lula da Silva aseveró que se enteró de la presencia de Zelaya en Honduras el mismo lunes cuando volaba de Brasilia a Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Agencias DPA. ANSA y AFP

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