En declaraciones a la emisora caraqueña Unión Radio, Rodríguez Torres señaló, no obstante, que en los alrededores del domicilio de Pinto, situado en el noreste de Caracas, hubo un intento de secuestro y robos en los últimos días.
La comunicadora fue secuestrada el domingo cuando llegaba a su domicilio por dos encapuchados armados, según relató su padre, el también periodista Luis Pinto, quien confirmó que los secuestradores no se contactaron con la familia.
"Allí se mantuvo una barricada muy violenta. Nos llama la atención que han ocurrido delitos, varios robos y hubo un intento frustrado de secuestro cercano al lugar", declaró el ministro en alusión a la posible utilización por parte de delincuentes de las manifestaciones antigubernamentales que se registran en el país desde febrero.
Algunos delincuentes tratan de aprovechar "el ambiente y el lugar" para cometer delitos, remarcó el funcionario.
El padre de la periodista reiteró su confianza "en los pasos que están dando las autoridades policiales" y pidió a los secuestradores valorar "la acción que han cometido" y "tener el sentido común y la sensibilidad" de liberar a su hija.
Según cifras oficiales, la violencia delictiva se cobró el año pasado la vida de más de 11.000 personas en Venezuela, cifra inferior a los 16.000 de 2012. Sin embargo, la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia asegura que hubo cerca de 25.000 asesinatos a lo largo de 2013.
En tanto, colegas y amigos de Pinto entregaron flores como ofrenda para pedir que la periodista regrese "sana y salva", en una Eucaristía en la Iglesia Chiquinquirá, en La Florida.
Durante la homilía, el fraile Jorge reflexionó sobre la violencia que se vive en el país: "A todos aquellos que se prestan para crear el miedo, para generar violencia y división, les decimos: no peques más. Aquí cabemos todos, en una sociedad donde todos seamos hermanos".
"Es doloroso quien tiene una persona secuestrada, a quien le asesinan un hijo. Le pedimos a Dios que le regale un corazón de carne a aquellos que meten miedo, para que dé libertad a aquellos que viven en cautiverio", reflexionó el párroco.
Tras el secuestro de Nairobi Pinto, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela (SNTP) denunció el "silenciamiento" y el "acorralamiento" de periodistas en el país y las agresiones sufridas por al menos un centenar de informadores, entre ellos, más de treinta corresponsales extranjeros, que también han sido amenazados de secuestro.
El sindicato, que lamentó que pasen las horas y no sepan nada de su colega, dijo que ninguna agresión contra trabajadores de la prensa tuvo castigo y señaló que pidió al Ministerio Público "que ponga fin a la impunidad".
"Nosotros no somos parte de esta confrontación. No puede ser que sigamos siendo receptores de odio", señaló en Twitter el SNTP, que advirtió que "una sociedad sin información es una sociedad desarticulada".
La actual ola delictiva derivó en otros hechos de violencia sensibles, cuando el fin de semana un "hermano de crianza" del líder opositor preso Leopoldo López y un excuñado del alcalde del municipio caraqueño Sucre, Carlos Ocariz -también adversario al Gobierno-, fueron asesinados a tiros en un parque de Caracas.
| Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero |


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