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Presupuesto: miércoles al recinto, jueves a comisión

Anoche, nadie garantizaba el quórum para la sesión especial convocada por el kirchnerismo para el miércoles a las 10.30. Desde la cúpula del bloque UCR condicionaban su presencia en el recinto a la posibilidad de acordar cambios de manera anticipada con el oficialismo. Ese escenario está descartado en la Casa Rosada. Y Proyecto Sur, de Claudio Lozano, que al igual que los radicales cuenta con dictamen propio de minoría, directamente confirmó que no ocupará sus bancas luego de que el Frente para la Victoria se negara a convocar a la Comisión de Presupuesto y Hacienda para rever los despachos este mismo miércoles antes de pasar al recinto.
Cambia el escenario entonces en relación con la maratónica sesión de más de 14 horas de la semana pasada, cuando radicales, socialistas, macristas, peronistas federales y la centroizquierda aportaron quórum para debatir el Presupuesto. El escándalo por la denuncia de Elisa Carrió sobre acuerdos subterráneos entre oficialistas y radicales, sumado a la inexplicable ausencia de 27 diputados, derivó en una votación que envió de regreso los dictámenes del Presupuesto a la Comisión que preside el kirchnerista santafesino Gustavo Marconato.
Ayer, desde las alturas del bloque oficialista explicaban que, técnicamente, la oposición no emplazó a Marconato a convocar a la Comisión de Presupuesto en ninguna fecha específica. Y que por eso están habilitados a convocar a la comisión aun después de la sesión especial de pasado mañana. La Casa Rosada sólo accedería a la resolución del pleno si fracasa el quórum en la sesión especial del miércoles. En rigor, Lozano ya advirtió que no está dispuesto a bajar su dictamen, que contempla el uso de reservas del Banco Central, pero el colectivo de radicales, peronistas disidentes y cívicos, que se oponen en su proyecto al empleo de fondos de la autoridad monetaria, tampoco cederá con su despacho. Así, el oficialismo vuelve a garantizarse dictamen de mayoría, y el debate regresará al recinto sin pasar por la Comisión de Presupuesto y Hacienda en una maniobra de suma cero.
Final
Si el miércoles fracasa la sesión por falta de quórum, el kirchnerismo convocará a la Comisión al día siguiente. El jueves 18 es técnicamente el último día que podrá funcionar ese cuerpo ya que la actividad de las comisiones concluye el 20 de noviembre, diez días antes de la finalización del período ordinario de sesiones.
La estrategia de convocar a Presupuesto y Hacienda en el último día de actividad del año a nivel comisión -y un día después de la sesión- apunta a abortar cualquier nuevo intento opositor de reenviar el proyecto a comisión. Ayer Lozano dijo que «no convocar a la Comisión de Presupuesto y Hacienda implicaría dejar claro que el oficialismo lo que pretende es no tener Presupuesto alguno y que su único objetivo es victimizarse y trabajar tranquilamente con la prórroga del Presupuesto 2010».
Acorralado por el arco antikirchnerista, el Gobierno está dispuesto a volver a convocar a una sesión especial para el miércoles 24 de noviembre en Diputa-dos, habiendo ya accedido por última vez al debate en la comisión, donde se ratificarán los tres dictámenes presentados.
El miércoles de la semana próxima será entonces el dead line kirchnerista para intentar aprobar el Presupuesto 2011 en el Congreso. De lo contrario, el Ministerio de Economía de Amado Boudou deberá prorrogar el Presupuesto del año pasado o arriesgarse a una convocatoria a sesiones extraor-dinarias del Poder Ejecutivo para aprobar el proyecto 2011 en la primera semana de diciembre.
En el pedido de sesión especial para el miércoles, el oficialismo incluyó también en el temario una modificación de la ley de quiebras y un proyecto para modificar el régimen de empleadas de casas particulares, entre otras cuestiones. El proyecto de Presupuesto para 2011 prevé un crecimiento económico del 4,3 por ciento, una inflación anual del 8,9 por ciento y una leve devaluación del peso argentino frente al dólar, que pasaría de los 3,98 pesos que cotiza hoy a unos 4,10 pesos. La oposición considera que el Gobierno subestimó los pronósticos de crecimiento económico y de inflación, reclama cambios en la asignación de partidas, el aumento de las jubilaciones al 82 por ciento móvil del salario mínimo y advierte que el oficialismo busca contar con un superávit fiscal que excede lo programado para utilizarlo a discreción en la campaña presidencial del próximo año.


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