5 de agosto 2015 - 00:00

Prevén caída en intención de siembra del trigo y maíz

La intención de siembra de trigo y de maíz en la campaña 2015/16 alcanza una participación en el total de la superficie del 11% y un 17%, respectivamente. Esta proyección muestra una caída del 19% y del 31% respecto de la campaña recién finalizada, según señala el resultado de una encuesta de CREA (Consorcio Regional de Experimentación Agrícola). Agrega que para la soja, la intención de siembra alcanza el 57%, con una suba del 22% respecto del ciclo anterior, lo que acentúa la dependencia de un solo mercado para los agricultores.

"La reducción de la superficie sembrada con cereales obedece a una combinación de expectativas de bajos precios a cosecha -por reducción de cotizaciones internacionales y derechos y restricciones a la exportación- y aumento de los costos de producción", detalla el documento de CREA.

A su vez, en 2015 los productores CREA encuestados asignarán un 11% menos de superficie a la agricultura en comparación con el año pasado. En línea con esto, un 37% de los empresarios agrícolas ha decidido reducir la superficie arrendada, según surge de la encuesta que se realizó desde el 29 de junio al 20 de julio y fue contestada por 1.086 asociados.

En promedio, los arrendamientos para la campaña 2015/16 registrarán una reducción del 12% en quintales de soja por hectárea con respecto al ciclo previo, según los datos de la encuesta.

Para implantar la campaña nueva, el 57% de los empresarios estima financiar más del 40% de los costos de los cultivos. En julio de 2015, el 65% de las empresas agrícolas aún no había comprado las semillas para los cultivos estivales de la campaña 2015/16. El 24% de las empresas encuestadas disminuirá el nivel de empleo relacionado con la actividad agrícola.

"Los resultados económicos desfavorables para las actividades agrícolas que muestra la encuesta están impulsando decisiones empresarias que afectan lo productivo, pero también tienen impacto en la actividad económica regional y del país, en los niveles de empleo, en la contratación de servicios agrícolas, en los fletes, en la operatoria de otros proveedores y en el nivel de inversión. Estas decisiones que se venían postergando se van concretando por necesidad, por no encontrar otra salida, y producen un ajuste muy duro para el campo y para las actividades relacionadas comprometiendo el desarrollo del interior", concluye el análisis de CREA.

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