Brahimi, representante de la ONU y de la Liga Árabe en las negociaciones de Ginebra II, reconoció ante la prensa que la primera ronda de discusiones entre el régimen de Bashar al Asad y la oposición siria se cerrará mañana sin que se haya conseguido "nada sustantivo". Dijo, sin embargo, que hay que valorar el hecho de que las dos partes del conflicto "estén dispuestas a continuar" participando en este proceso.
El diplomático argelino explicó que la idea es que la próxima reunión sea "más estructurada y productiva", con lo que posponía sus esperanzas de progresos de última hora en los últimos encuentros en Ginebra antes de pasar a una pausa de una semana.
La conformación de la delegación opositora apenas en la víspera de la inauguración de este proceso, el pasado 22, fue sin duda una de las causas para que estas negociaciones no se pudiesen preparar como hubiese deseado el mediador.
Sin embargo, el balance de ayer no fue del todo negativo, sobre todo cuando Brahimi destacó que "el hielo se está rompiendo" entre dos bandos con objetivos políticos totalmente contrapuestos y que, además, se niegan mutuamente legitimidad. "Los resultados que logremos probablemente no estarán a la altura de las expectativas de los sirios que sufren y de la amplitud de la crisis. Pero esta gente que está negociando aquí en tres años no se había reunido nunca", subrayó.
Sin embargo, el portavoz de la delegación opositora, Louay Safi, matizó poco después el optimismo cauto del emisario de la ONU al advertir que las negociaciones tendrán que suspenderse si no se observan progresos, aunque no mencionó plazos.
"En algún momento tendrá que haber un punto final. No podemos estar mes tras mes sin lograr avances", aseguró.
A pesar de estas palabras, el portavoz aseguraba por la mañana que las conversaciones habían dado "un paso adelante" porque, por fin se habían centrado en abordar los puntos del Comunicado de Ginebra, el documento acordado por la comunidad internacional en junio de 2012, que es el pilar del proceso de paz.
Pero cada parte, en función de sus posiciones, desea empezar la discusión del texto por distintos temas: el régimen resalta que la prioridad es "parar la violencia y el terrorismo", mientras que la oposición insiste en que el objetivo de todo esto es crear un órgano de Gobierno transitorio del que Al Asad estaría excluido.
En el plano humanitario nada cambió desde el inicio de las conversaciones y el compromiso por parte del régimen sirio de dejar entrar a Homs un cargamento de ayuda para 2.500 personas, que llevan más de un año bajo asedio militar, sigue en punto muerto.
| Agencias EFE y AFP |


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