24 de noviembre 2010 - 00:00

Previsible: proveedor de Moyano negó los cargos

Marcos Hendler, dueño de Droguería Urbana, reconoció ser uno de los principales proveedores de la obra social de Camioneros (Oschoca), que preside Hugo Moyano, y haber dialogado con otra empresa del rubro para intercambiar troqueles de remedios, pero negó haber vendido productos adulterados o ser parte de una asociación ilícita en la causa por la denominada «mafia de los medicamentos». Hendler fue indagado ayer por el juez federal Norberto Oyarbide en una de las causas que investigan irregularidades en la comercialización de remedios entre droguerías, obras sociales y los organismos públicos encargados del control y el reembolso de esas operaciones.

El empresario negó vínculos con la mayoría de los imputados en la causa a excepción de Alexia Bergalli, encargada de compras de Droguería Del Plata. Reconoció haber mantenido una charla con la mujer -cuya desgrabación figura en los cruces telefónicos del expediente- pero rechazó que en esa instancia se hubiese acordado un intercambio irregular de troqueles.

En esa escucha, Hendler le pide a su colega que le facilitase troqueles que se habían «perdido» en Camioneros de una droga oncológica, Erbitux. «Mandámelos a hacer», es una de las frases salientes de esa conversación, según consta en el expediente.

Carlos Arslanian, abogado defensor de Hendler, confirmó a este diario la existencia de esa charla pero descartó cualquier connotación irregular. «La desgrabación no lo compromete en lo más mínimo. No se trataba de troqueles truchos sino de algunos que podía tener Bergalli en su poder, provenientes de medicamentos que no se habían vendido o que, por lo que fuese, se habían desechado», agregó Arslanian. El abogado dijo, además, que tiempo después se detectó que «esos troqueles fueron encontrados y que se habían traspapelado». En tanto, Hendler negó haber conocido a otros dos ejecutivos de Del Plata, Alejandro Martino y Bernardo Hogan, procesados en la causa al igual que Bergalli.

Respecto de su vínculo con el gremio de los Camioneros, el empresario dijo que «siempre vendió remedios en condiciones correctas de trazabilidad (seguimiento de los productos desde su elaboración hasta la comercialización) y documentación», contó Arslanian. Y agregó que un allanamiento practicado por Oyarbide sobre la obra social, «no dio ningún resultado que lo comprometiese» a Hendler.

La citación al empresario fue la medida más cercana a Moyano que tomó el magistrado desde el inicio de la causa, que tiene encarcelados al jefe del sindicato Asociación Bancaria, Juan José Zanola, y a su principal proveedor, el dueño de droguería San Javier, Néstor Lorenzo, entre otros. Arslanian adelantó que su defendido presentará en los próximos días un escrito para ampliar sus dichos en la indagatoria.

El empresario también había sido citado para ayer por el juez federal Claudio Bonadío, en otra causa que investiga supuestos delitos similares pero acotados a la Oschoca, que preside el jefe de la CGT y que en parte gerencia Liliana Zulet, la mujer de Moyano. Por la cercanía de ambas indagatorias, Hendler pidió postergar la de Bonadío y el magistrado la reprogramó para el martes que viene.

En la causa de Bonadío, el juez allanó la semana pasada la obra social y también la Administración de Programas Especiales (APE), un organismo del Ministerio de Salud que tiene como principal tarea reembolsarles a las entidades de salud de los sindicatos el valor de los medicamentos y tratamientos más costosos.

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