6 de julio 2010 - 00:00

Previsible: se derrumban las ventas de merchandising tras la derrota de la Selección

A diferencia de Diego Maradona, algunos tendrán revancha en la Copa América de 2011 en la Argentina: son todos los que se quedaron con mercadería, merchandising, camisetas y en general artículos vinculados con la Selección de fútbol. Es que la eliminación en cuartos de final le pegó duro a un universo de fabricantes y comerciantes tan amplio que va desde el taller clandestino del Bajo Flores a la segunda marca de indumentaria deportiva del mundo.

El negocio de la Selección, que involucra a un grupo de dieciocho empresas y marcas de primera línea que fingen como sponsors, proveedores o colaboradores (las tres categorías en que se dividen los patrocinadores) rondó los $ 100 millones. «La verdad es que a esta altura del torneo ya está previsto que algo así pueda pasar», dice Cintia Cordero, gerente de promociones de Santa Mónica, la empresa encargada de negociar los contratos con los patrocinadores y licenciatarios de la AFA. «No es mucho lo que queda de stock, pero es verdad que podríamos haber vendido mucho más en el escenario ideal de que la Argentina fuera campeona», agregó.

El problema también lo tiene Adidas, proveedor oficial de la ropa que usa la AFA. Si bien las ventas de camisetas superaron las previsiones más optimistas, también es un hecho que las réplicas que cuelgan de los percheros de las principales cadenas de deportes (incluidos los locales propios de la marca alemana) permanecerán allí al menos hasta la próxima Copa América. «Hasta el viernes la demanda era espectacular. Hoy no vendes ni un par de medias de la Selección ni a mitad de precio», confiesa el encargado de un local deportivo dentro de un shopping center de zona norte.

En el otro extremo socioeconómico están los «manteros» y los puesteros. La venta de camisetas no oficiales hizo subir el rubro «indumentaria» en cerca de ochenta puntos ilegales.

En lo que hace a la venta de LCD, si bien el pico se había producido en las semanas previas al inicio del torneo (hubo un momento en que la capacidad de las terminales instaladas en Tierra del Fuego no dio abasto para satisfacer la demanda), los distribuidores apuntaban a una demanda sostenida en función de una mejor actuación del seleccionado. Ahora que este supuesto no se produjo, los minoristas retomarán su oferta más tradicional de notebooks, accesorios para computadoras y acondicionadores de aire.

Finalmente, todas las promociones que tenían en marcha los 18 patrocinadores ya son cosa del pasado. Después de todo, ¿a quién puede interesarle viajar a ver una final que jugarían Alemania contra Holanda? ¿O ganar una camiseta de la Selección en función de la cantidad de productos de una marca que se hayan comprado? Para casi todas estas empresas, nuevamente, el fútbol da revancha, en este caso el año próximo en la Copa América. El «casi» tiene que ver con el hecho de que dos de ellas no la tendrán porque sus contratos vencen a fin de año. Cordero declina identificarlas porque -explica- todavía se está negociando la renovación del convenio. «Todos los contratos son por cuatro años a partir de la firma. Por eso hay algunas que vencen ahora, otras el año que viene, y así sucesivamente», informa.

Las excepciones serían Adidas, que tiene un contrato diferente al de todos los demás sponsors y cuyos detalles son tan secretos que sólo los conoce un puñado de directivos de AFA y de Santa Mónica, y la empresa de celulares Claro, que firmó por dos períodos de cuatro años. Para el resto, como la cadena francesa Carrefour.

Dejá tu comentario