Ese plazo no está expresamente detallado en el cronograma pero, por las dudas, y de onda, la mayoría de los partidos lo cumplirá -hoy, antes de las 9, lo harán los representantes de la fórmula oficialista Cristina de Kirchner-Amado Boudou-. Hasta ayer se habían presentado otras nóminas, entre ellas las de dos nuevos postulantes a la primera magistratura, que hacen que la suma de candidatos llegue a los 10 para disputar las primarias nacionales. (Sorprendieron a los funcionarios electorales porque pertenecen a listas que no habían regis-trado alianzas el 14 junio pasado).
Carencias
Ayuda a la confusión que, salvo los partidos tradicionales y con más trayectoria como el PJ (hoy Frente para la Victoria), la UCR (en la Unión para el Desarrollo Social) o algunas disidencias de esas agrupaciones, el resto de los partidos no tiene sede, local o página web que permita una localización fácil por parte de los electores. Viven en la virtualidad del éter o, peor, son apenas archivos en computadoras personales o memorias de celulares. Ni tienen un número telefónico para preguntar en qué andan. Esto evoca una de las anécdotas más deliciosas del sindicalismo criollo, cuando mandaba en el sindicato de taxistas el llorado Roberto García (hablamos del «Áspero», se entiende) y reía caminando por el Congreso: «Todos andan buscando el sindicato de taxistas, y no saben que lo tengo acá, acá», y golpeaba el maletín de cuero que llevaba en la otra mano.
La mayoría de los partidos, hasta los que tienen sede formal, son carpetas en poder del juzgado Servini, con copia en los atachés de sus dirigentes. La situación no es causa sino efecto de la crisis del sistema político que estas primarias exhiben en un grado final de decadencia en cuanto a la transparencia y calidad de la representación.
Los partidos, además, han usurpado el ejercicio de la soberanía popular, de donde deberían surgir candidatos, alianzas y programas, y la usan en provecho de las cúpulas en la elección de los postulantes a los cargos electivos. Ninguno de los candidatos a presidente ha surgido de una elección interna; los han designado sus partidos, es decir, se han nombrado ellos mismos, y tampoco tendrán competidores el 14 de agosto. El llanto de un sector del peronismo porque sus figuras han sido postergadas en las listas es prueba patética del sistema en su peor momento: duele el dedo y más cuando es el propio. Querían dedo y les aplicaron el dedo, para dejarlos afuera. Formaciones como el Movimiento Evita y la mesa autodenominada Corriente Nacional de la Militancia, en donde descollaba Jorge Taiana, no recibió ningún cargo en las listas, y eso que gastaron recursos e ilusiones en actos estridentes. Los trataron como a José Pampuro, que reapareció ayer en un acto en Casa de Gobierno para recibir el pésame de los compañeros que lo ven ir a casa después de ser la tercera autoridad en la línea de sucesión presidencial.
Ejercicio usurpado
El dedo ha dolido igual en los otros partidos, porque también en la oposición está usurpado el ejercicio de la soberanía. Ninguno de los otros nueve candidatos a Presidente puso sus nominaciones a consideración de nadie, salvo de su espejo.
Poco puede hacer el vecino de pie ante un sistema en ese estado: irá al cuarto oscuro el 14 de agosto con la misma confusión de algunos apoderados que no sabían ayer ante quién anotar sus candidatos, si ante el juzgado Servini o ante la Cámara Nacional Electoral, que debió el lunes rechazar un intento de un partido de clavarle la candidatura a ese tribunal. Un apoderado cuyo nombre se omite para no crear más escándalo bromeó: «Da la impresión de que ningún juez quiere recibir ninguna candidatura». Comprensible en un país en donde ya se ha instalado -menos mal- el apotegma que establece que el código electoral es lo que dice Jorge Landau (eficaz apoderado del peronismo). Por eso lo consultan de todos los partidos, de la prensa y hasta de la propia Justicia Electoral cuando hay alguna duda.
A la espera de que alguien aclare qué tienen que hacer los partidos entre hoy y el jueves, fecha cuando éstos deben mostrar las boletas, el juzgado Servini registró algunas novedades:


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