Casi deberíamos calificar de "impresionante" la segunda rueda bursátil de la administración Obama. El punto no es el 3,51% que avanzó el Dow al cerrar en 8.228,1 puntos ( ningún presidente vio una suba igual en su segundo día), sino que pasada las once de la mañana, el promedio retrocedía 0,16%, aguando la noticia que IBM no sólo había ganado más de lo esperado en el último trimestre, sino que esperaba una mejora para el resto del año, la bien recibida decisión del Citigroup de reducir el pago de dividendos y los inesperadamente-buenos balances de Northern Trust y el New York Mellon que demostraban que todavía se puede ganar dinero en un sector financiero que trepaba 7% algo más temprano y la suba del petróleo que impulsaba casi 3% al sector energético. Lo que "asustó" a los inversores parece que fue la dilaciónen el Congreso a la nominación del futuro secretario del Tesoro, que finalmente se subsanaron (¡está bien!: no es bueno poner un evasor a cargo del Tesoro, pero la pregunta es cómo llegó a presidir la Fed de Nueva York), máxime después de deslizar que Obama lanzara un nuevo plan de rescate financiero.
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A partir de ahí, de la mano básicamente de quienes empezaron a cerrar sus posiciones descubiertas, sobre todo en el sector financiero que trepó un 15 por ciento, terminamos con una suba que deja lugar para las dudas si no fue más que el "rebote de un gato muerto". Ojalá que no.
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