27 de agosto 2013 - 00:00

Primer libro sobre el brillante “Benito Laren”

Primer libro sobre el brillante “Benito Laren”
En el espacio que dedicó a las editoriales la última Feria arte BA, Mansalva ocupó un espacio preferencial. Allí se inauguró la flamante Colección Popular de Arte Argentino de la Editorial Mansalva, y se presentó el primer libro dedicado a "Benito Laren", con una introducción del coleccionista Gustavo Bruzzone y un ensayo del teórico y curador Rafael Cippolini.

Laren comenzó su luminosa carrera en la galería del Centro Cultural Ricardo Rojas, cuando el curador Jorge Gumier Maier reunió bajo su tutela a un grupo de artistas que ocupó gran parte de la escena artística durante la década del 90. El estilo de Laren comulgaba ampliamente con una estética que iba en busca de la belleza. Para Gumier y los suyos el encuentro con "el artesano más ridículo y salvaje de todos", según Marcelo Pombo, fue providencial.

Laren nació en San Nicolás, su formación se desarrolló en el campo de la química mientras experimentaba aisladamente con la pintura. Elaboró una técnica particular consistente en pintar con esmalte y pegar papeles brillantes sobre vidrio, al cual luego le adosa por encima otro, de modo que la pintura queda protegida entre las dos láminas transparentes. Sus primeros trabajos tenían un aspecto lúdico, y ornamental, casi como un adorno comprado en el barrio de Once. Pero Laren pulió su técnica y sus objetos brillan con el oficio impecable y una acabada terminación.

"No es raro que haya pensado en una técnica como modo de singularizarse", aclara Cippolini. "Una técnica es mucho más que una obra. Una técnica rectora es una potencia, un poder. ¿Singularizarse en algo tan vulgar como un color, al modo de Yves Klein? ¿Por qué, pudiendo apropiarse de todos los colores? El artista entendió literalmente el efecto de las célebres cajas de Warhol: su técnica debía no solo ser brillante, sino convertirlo absolutamente todo en brillo. Por eso creó una técnica que logra enfatizar el efecto de papeles metalizados a través de la pintura sobre vidrio", observa.

El texto de Cippolini tiene la virtud de tomar en cuenta el juicio sobre la obra, el sentimiento que alienta a Laren (la eterna búsqueda del poder y la gloria), las fases experimentales que lo llevaron a forjar una imagen única, incomparable, la imaginación inagotable del artista y sus ideas. Sobre esta estructura Cippolini descubre la intensidad de una obra que se sirve del repertorio popular del mundo de la televisión, para la transportarlo a su propio universo de las estrellas, desopilante la mayor parte de las veces.

El aparente juego encierra siempre un comentario en tono de parodia, donde el relato de los acontecimientos queda exento de solemnidad por medio del humor. Basta ver una parodia de la célebre pintura de Antonio Berni, "Primeros pasos", donde la jovencita que danza tiene el rostro de Marcela Römer mientras el de la madre, sentada en su máquina de coser es el del propio Benito Laren. El texto culmina con el relato de la exitosa presentación del artista en la muestra "Recuperando la belleza: la década de 1990 en Buenos Aires" en el Museo Blanton de la Universidad de Texas en Austin.

El corpus de obra de Laren, un despliegue inagotable de imágenes reproducidas con los vivaces colores originales está reflejada con fidelidad en el libro. El editor, Francisco Garamona, suma su dedicación a la del jefe de arte, Javier Barilaro. Finalmente, se trata de una noticia para celebrar, una editorial ha comenzado a dedicar sus esfuerzos al arte argentino contemporáneo. "Es mi primer libro de arte, tiene un atraso de 30 años porque siempre he querido un libro", dijo Benito Laren durante la presentación.

A.M.Q.

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