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Principal accionista de Metrogas, a convocatoria
La operación había sido aprobada en el curso del primer año por el Enargas (el órgano regulador del mercado de gas), pero la Comisión de Defensa de la Competencia -que controla el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno- se tomó casi dos años y medio para emitir dictamen. Para entonces, el fondo Marathon había retirado su oferta, y la situación se retrotra-jo a fojas cero, porque ya Ashmore le había vendido sus acciones en Metrogas al mencionado fondo Marathon.
Para entonces estaba claro que el Gobierno -como sucedió en otros casos similares, léase la venta de la parte de Petrobras en Transener- había decidido que era preferible el ingreso de un «inversor nacional» a la controlante de Metrogas, situación que hasta la fecha no se concretó. Quizás tenga que ver en esto la presencia de YPF en el capital de control, porque la petrolera es manejada hoy por el grupo Esquenazi, que suele tener buenas relaciones con el Gobierno. Sin embargo, se habló de empresarios como Marcelo Mindlin (de Pampa Holding y socio de Marathon en algunos negocios) y de Alejandro Ivanissevich, accionista principal de Emgasud.
A todo esto, la situación de Metrogas dista de ser la ideal: acuciada por el congelamiento de tarifas, está negociando con el Gobierno que le permita aplicar parte de los últimos ajustes permitidos a cubrir gastos operativos. Sucede que el dinero producto de esos incrementos tarifarios son aplicados a un fondo fiduciario destinado a financiar futuras obras de infraestructura de distribución. Todo indica que esto no sucederá: es que British Gas presentó una demanda contra el Estado argentino por incumplimiento del contrato de concesión, que le valió el congelamiento tarifario y la «caída» del acuerdo de canje de deuda.
Fuentes de Metrogas admitieron: «Estamos en un delicado equilibrio, pero la situación es comprometida porque sin retoques tarifarios y el aumento de los costos, ese 'break even' no podrá mantenerse en el tiempo». Por su parte, fuentes de YPF aseguraron no tener interés en tomar el control de la compañía, pero admitieron que «el concurso es la única forma de preservar ese activo». Y agregaron que «al ser un accionista el que se concursa, no corre peligro la concesión ni la capacidad operativa de la empresa».
El área de cobertura de la distribuidora abarca unos 2.220 km2, con 2 millones de clientes (entre domiciliarios y comerciales) que representan unos ocho millones de usuarios, o sea, cerca del 20% de la población total del país y cerca del 25% del mercado de gas de la Argentina. Su red está comprendida por unos 16.000 km de cañerías.
S.D.

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