21 de febrero 2014 - 00:00

“Priscilla”: sólido elenco y puesta a la altura del original

Pepe Cibrián Campoy le aporta humor, dignidad y elegancia al papel más agradecido de este musical, que cuenta además con tres exquisitas cantantes, el siempre eficaz Omar Calicchio y una producción costosa que está a la altura del original.
Pepe Cibrián Campoy le aporta humor, dignidad y elegancia al papel más agradecido de este musical, que cuenta además con tres exquisitas cantantes, el siempre eficaz Omar Calicchio y una producción costosa que está a la altura del original.
"Priscilla, la reina del desierto" de S. Elliott y A. Scott. Int.: P. Cibrián, A. Paker, J. Gil Navarro y elenco. Dir.: V. Ambrosio. Dir. Mus.: G. Goldman. Coreog.: E. de Chapeaurouge. Esc.: A. Repetto. Vest.: R. Diviú. Luces: A. Del Mastro. (Teatro Lola Membrives)

El guionista y director Stephan Elliott adaptó su exitosa road movie de 1994 (película de culto de la comunidad gay) para crear un musical dirigido a toda clase de público. Tras su debut en Sidney (2006) "Priscilla, la reina del desierto" subió a escena en el West End Londinense y luego en Broadway. Y hasta hoy se la considera el mayor éxito teatral "de exportación" en la historia del show business australiano.

La versión argentina denota una producción costosa y a la altura de la puesta original: autobús giratorio, vestuario de gran delirio, cancionero pop de los 80 y 90, y un trío de exquisitas cantantes sobrevolando el escenario (Florencia Benítez, Gisela Lepio y Claudia Tejada).

La historia de tres amigos -dos travestis y un transexual- que atraviesan el desierto australiano para realizar un show de drag queens en una ciudad remota apela a varios estereotipos del mundo gay, pero siempre desde una mirada cómplice y afable, sin ridiculizar a sus protagonistas y sin victimizarlos ante la agresión homofóbica.

Alejandro Paker equilibra con soltura los rasgos masculinos de Tick, el único del trío con pasado "hétero". A pedido de su ex mujer, el artista viaja para conocer al hijo de ambos con la excusa de actuar en el casino que ella regentea.

Juan Gil Navarro compone a un Adam-Felicia nervioso e hiperquinético que no puede controlar sus impulsos autodestructivos. El personaje está apenas delineado pero sus travesuras maliciosas generan cómicos encontronazos con la gran estrella del show, Bernardette (un veterano travesti que años atrás cambió de sexo). Pepe Cibrián Campoy le aporta humor, dignidad y elegancia al rol más agradecido de esta comedia. Bernardette habla en francés para darse corte, tiene réplicas lapidarias y su inesperada historia de amor con un mecánico de pueblo (el siempre eficaz Omar Calicchio) realza su protagonismo. También cumplen una espléndida labor Mirta Wons (la dueña del bar), Luis Podestá (Miss Understanding) Sabrina Artaza (la filipina porno) y el niño Xavier Nazar Dutka.

La obra carece de complejidad narrativa y tanta abundancia de cuadros musicales hace que la acción pierda continuidad y pueda resultar algo reiterativa. No obstante, el espectáculo entretiene y se vive como un viaje de aprendizaje en el que los tres protagonistas -además de cumplir sus sueños y superar sus miedos- aprenderán a ser menos egoístas y más solidarios.

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