24 de septiembre 2010 - 00:00

Productores de EE.UU. deberán elegir entre trigo, maíz y algodón

Los mercados siguen muy firmes, con fundamentos estructurales muy sólidos y difíciles de revertir, al menos en el corto plazo. Entre ellos, podemos reconocer los siguientes:

  • El sostenido crecimiento económico de los países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

  • Las muy bajas tasas de interés internacionales, que estimulan inversiones alternativas en commodities. La tasa en estos niveles generan búsquedas más sofisticadas y arriesgadas de inversión. Esta tendencia fue confirmada en la reunión de la Fed de esta semana.

  • El resurgimiento del debate «alimentos versus combustible», discusión que generalmente reaparece cuando el mercado demanda granos para la elaboración de biocombustibles, generando firmeza en las plazas de maíz y aceites vegetales.

  • Los eventos climáticos extremos, como el acaecido en la región del Mar Negro en esta temporada y la amenaza del resurgimiento de la corriente de la Niña en nuestra región. La demanda mundial de granos es tan marcada que cualquier incidente climático, aún menor, despierta la sensibilidad del mercado.

  • Los temores que genera el resurgimiento de la inflación en el contexto mundial, con las materias primas como refugio de valor de los inversores que buscan coberturas.

  • Flojedad del dólar en relación con el resto de las monedas, particularmente el yen, circunstancia que abarata en términos relativos la adquisición de commodities por parte de las naciones importadoras.

  • El crecimiento poblacional y el fenómeno de la urbanización, que generan mayor demanda de proteínas vegetales.

  • El resurgimiento de los commodities como un nuevo vehículo de inversión, a partir de los fondos índice (pooles de compra de materias primas) o de los ETF (Exchange Traded Funds), instrumentos financieros que permiten comprar en las Bolsas acciones representativas de materias primas (metales, granos, petróleo, etc.).

    Amenaza

    Las cotizaciones internacionales del trigo europeo alcanzaron recientemente el máximo nivel en dos años, ante la amenaza de una baja productividad en los países vinculados a la ex URSS y la firmeza del maíz, con la posibilidad que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) vuelva a reducir la productividad norteamericana en el próximo informe de octubre. Ambos cultivos deberán competir en precios para lograr persuadir a los productores norteamericanos a sembrar uno u otro de ellos. Los dos cereales cuentan con la posibilidad de intercambiarse en algunos usos, como el forrajero, y la mejora en una de las plazas tiende a repercutir en la otra. También habrá que incluir en esta disputa al cultivo del algodón, que conquista en estos momentos las mejores cotizaciones de los últimos 15 años. Lo cierto es que esta competencia por ganar área en la próxima campaña de Estados Unidos ha mejorado los precios de todos estos productos.

    El debate en torno a qué sembrar recién se inicia y promete continuar, al menos por un semestre más. Las cotizaciones actuales del trigo en las plazas mundiales permiten a los productores norteamericanos gozar de la segunda mejor cotización de precampaña de la historia para la variedad de trigo rojo de invierno, la más extendida en su mercado local, aquella que se negocia en el mercado de Chicago. El trigo luce ahora menos atractivo que en julio, cuando alcanzaba su precio récord anterior, ya que las cotizaciones del maíz en ese momento resultaban sensiblemente inferiores a las de ahora. También en Europa, el trigo deberá competir en superficie de cultivo con la cebada, donde los stocks de la región caerían cerca de un 70%, al nivel más bajo en por lo menos una década, y con la colza, que cuenta con bajas existencias a nivel global. El Ministerio de Agricultura de Ucrania reveló recientemente su pronóstico de cosecha, luego de la sequía que afectó a toda la región, con una proyección de 38,6 millones de toneladas, comparado con los 40 millones de toneladas del informe anterior y los 46 millones de toneladas que fueron recolectados en la campaña 2009/10. La producción triguera, por su parte, descendería a 17,5 millones de toneladas, el 20% por debajo de la campaña anterior, en tanto que la de cebada se ubicará en los 8,9 millones de toneladas, con un recorte del 28%. Hasta el momento, esta nación ha recolectado un total de 28,7 millones de toneladas y en la semana circulaban algunos rumores que afirmaban que se suspenderían las exportaciones de trigo en esta temporada.

    Por su parte, y hasta el 15 de este mes, Rusia llevaba recolectadas 51 millones de toneladas de granos en 26,4 millones de hectáreas, que corresponden al 74% del área total a cosechar en ese país. Los rendimientos promedio obtenidos hasta el momento alcanzan los 1.930 kilos por hectárea, magros en relación con los alcanzados el año pasado a esta altura, de 2.640 kilos por hectárea. El 16 de septiembre del año anterior, Rusia había cosechado 77,4 millones de toneladas en una superficie de 31,5 millones de hectáreas.

    El trigo actualmente recolectado representa un volumen de 34,3 millones de toneladas sobre un área de 16,6 millones de hectáreas y los rendimientos obtenidos alcanzan los 2.070 kilos por hectárea.

    De acuerdo con los comentarios del vicepresidente de la American Soybean Association, Randy Mann, los precios de la oleaginosa no bajarían de los u$s 10 por bushel -o u$s 367 por tonelada- por lo que resta del año. La demanda en países como México, Japón, China e Indonesia compensarán la buena productividad de EE.UU., señalaba Mann, que pronostica cotizaciones entre los u$s 10 y u$s 11 por bushel (u$s 367 a u$s 404 por tonelada) para el resto del corriente año.

    Informe de Panagrícola
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