Ramón Puerta, Mauricio Macri,Francisco de Narváez, Juan Carlos Romero
El misionero Ramón Puerta y el salteño Juan Carlos Romero iniciaron ayer un patrullaje peronista con visitas a los principales referentes del PJ díscolo. El objetivo es sitiar a Daniel Scioli como nuevo jefe del peronismo y forzar cambios en la cúpula del partido y también en las jefaturas políticas en el Congreso de la Nación.
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Puerta, ex presidente y diputado elector por Misiones, es uno de los principales impulsores de la candidatura presidencial 2011 de Mauricio Macri. Y Romero, que también mantiene diálogo directo con el macrismo, es un senador cercano al santafesino Carlos Reutemann, otro dirigente con proyección presidencial.
La recorrida de Puerta y Romero comenzó ayer con una visita a Felipe Solá en sus oficinas. El ex gobernador bonaerense coincidió con sus invitados en que el ciclo kirchnerista ya no tenía más futuro dentro del PJ y rechazó la designación de Scioli como nuevo jefe partidario. La estrategia de este sector será reclamar internas partidarias anticipadas y una convocatoria urgente a los órganos del partido, el Consejo Nacional y el Congreso justicialista.
El misionero y el salteño también pasaron por el Senado, donde fueron recibidos por la santafesina Roxana Latorre, compañera de boleta de Reutemann. Desde allí se comunicaron por teléfono con Lole, quien pidió prudencia a la hora de postularlo como candidato presidencial 2011. En la Cámara alta, la dupla peronista también se entrevistó con el jefe de la bancada de senadores radicales, el senador Ernesto Sanz, apadrinado por Julio Cobos en su campaña para renovar su banca. Con el legislador mendocino ensayaron el borrador de una agenda legislativa para el nuevo Congreso, un clásico opositor: derogación de los superpoderes, de las reformas al Consejo de la Magistratura y de las retenciones móviles.
El raid del peronismo antikirchnerista culminó en un hotel porteño junto a Francisco de Narváez. Con el diputado de Unión-PRO se evaluó qué hacer con los diputados kirchneristas que ahora aspiran a reciclarse dentro del peronismo de Macri, Reutemann o Solá. Por unanimidad, se aceptó reconvertirlos como peronistas republicanos con tal de que acompañen con su voto en los proyectos que buscarán recortarle el poder al Gobierno de Cristina de Kirchner.
En este marco de presión sobre Kirchner y el gobernador bonaerense, De Narváez, Romero y Puerta se negaron a volver al PJ bajo la conducción de Scioli, que quedó a cargo cuando renunció Kirchner luego de perder los comicios con De Narváez.
«Los tres comparten la visión de lo que dijo De Narváez, que Scioli es Kirchner, y es poco serio que esté allí», y por eso se reunieron para hablar sobre la posibilidad de formar una «gran mesa del peronismo federal que incluya a gobernadores» de distintas regiones del país, según el relato de uno de los testigos de esa cumbre.
Después, y para cerrar el tour del peronismo antikirchnerista, fueron hasta la Jefatura de Gobierno porteño a reunirse con Macri y pedirle que acelere el diálogo con los gobernadores del PJ. Además, Puerta aseguró en declaraciones televisivas que «el kirchnerismo se mostró como un verdadero veneno para el partido», y cuestionó que el PJ «quede en manos de Scioli, que es parte de la derrota y de un modelo que no es peronismo».
«Una cosa es el kirchnerismo y otra cosa es el peronismo, no porque lo diga yo, sino porque así lo planteó Néstor Kirchner cuando asumió», consideró el ex gobernador de Misiones.
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