"Punch": el protagonismo de los instrumentos

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Punch» de Santiago Vázquez. Int.: S. Vázquez. (Ciudad Cultural Konex; jueves a las 23).
De «Punch», el nuevo y original espectáculo de Santiago Váquez, el público debe saber que asistirá a una fiesta de instrumentos, más cercana a la propuesta bolichera de jueves a la noche que al recital de música convencional, desapacible por momentos y guiada por las imágenes de la pantalla que replican los sonidos, a cargo de Federico Joselevich.
Vázquez hace convivir sus facetas de músico y DJ en un show que sigue el esquema del work in progress musical, donde dejando a la vista máquinas, instrumentos, samplers, bandejas y consolas, muestra el paso a paso en la construcción de una obra siempre inconclusa y con total desconocimiento de hacia dónde va. Toca batería, mbiras, berimbau, teclados, vientos e instrumentos no convencionales (cotillón, botellas de agua), canta (con micrófono, con megáfono) grita, silba, lo graba, lo repite y lo mezcla.
Y como si eso fuera poco, sale de su rack de módulos de amplificación y loopeo para animar al público y fomentar el rito de percusión colectiva. Al final, divide a los presentes en dos grupos e insta a batir palmas y reiterar frases musicales. Se consigue un cierre que es un gran sonido compartido, que va creciendo hasta la explosión buscada.
El jueves pasado, con 30° de térmica a las 11 de la noche (mayor aún dentro de la sala del Konex, que se airea sólo mediante grandes ventiladores), Vázquez no renunció a su vestuario habitual: mameluco naranja y casco de minero con camarita, mediante la cual reproduce todo aquello que considera pertinente.
El creador del grupo de tambores «Bomba de tiempo» (se presenta hace años todos los lunes en el Konex) e integrante del quinteto «Puente Celeste» (lanzan disco próximamente), estructuró este show con tramos que duran alrededor de 10 minutos cada uno. Hay momentos de mayor calma, donde hasta se dibujan corazones en la pantalla, pero domina el power beat y el «punch». El invitado de esa noche, Santiago Castllani, no aportó momentos significativos con su trombón, acaso porque se perdía a nivel sonoro. O tal vez fue él quien se perdió en la propuesta de Vázquez, con la que no parecía demasiado sintonizado.
Vale la pena ver este show de una hora y media de duración, que comenzó como propuesta de verano pero se convirtió en uno de los principales atractivos del Konex (que los tiene, y varios). «La bomba de tiempo» empezó igual, y hace años toca de manera ininterrumpida. El 7 de marzo llegará al estadio Argentinos Juniors.

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