12 de agosto 2011 - 00:00

Qué juega cada candidato presidencial este domingo

Qué juega cada candidato presidencial este domingo
Son diez. Una grilla diversa pero menor -o igual- que otras presidenciales pero que derivará, se presume que inevitablemente, en una reducción de los candidatos que llegarán a octubre, elección que de producirse esa sangría forzada se convertirá en la de menor oferta desde el retorno democrático.

Pero más allá de esa estadística -sólo en el 89 y en el 99 la cifra de aspirantes a la Casa Rosada fue de diez, como en esta primaria-, lo más notable es que en ese pelotón de pretendientes aparecen intereses y pretensiones. Unos, por caso, sólo quieren sobrevivir; otros, tomarlo como base para la batalla real.

Resulta interesante, entonces, observar qué pone en juego cada uno de los presidenciales en las primarias del domingo próximo. Veamos: 

  • Cristina de Kirchner. La postulante del Frente para la Victoria (FpV), que busca su reelección y encarar el tercer mandato del esquema K, enfrente la elección con una demanda: reflejar, en los votos, los índices de adhesión que según el relato oficial tiene el Gobierno y que ubican, con holgura, por encima de los 40 puntos. Es lo que, hace un tiempo, mostraban las encuestas difundidas por la Casa Rosada y que este domingo se verá sometido a un primer dictamen que podría condicionar la general de octubre. 

  • Ricardo Alfonsín. Luego de un acuerdo, costoso hacia adentro de su partido, con Francisco de Narváez, pone a prueba su destreza táctica respecto de si ese acuerdo le depara al radicalismo una ganancia efectiva en términos electorales. Se trata, en rigor, del único esquema que engloba a dos referentes de orígenes antagónicos. Alfonsín apuesta a quedar segundo y a una distancia razonable, que pueda descontar mediante acuerdos o el «voto útil» para octubre. 

  • Eduardo Duhalde. Retornado a la disputa política y electoral, luego de un retiro de varios años, el peronista encara la que se supone su última aventura en las urnas. Pulsea, con un perfil de PJ ortodoxo, por el segundo lugar con Alfonsín y pone en juego otro teorema en discusión: cuál es la real incidencia del voto peronista que no se alinea detrás del oficialismo K. Terminar tercero, lejos, podría derivar en una renuncia a su candidatura. 

  • Hermes Binner. El santafesino, último en entrar en la carrera -luego de desentenderse, progresivamente con Alfonsín y Fernando Pino Solanas- constituyó un frente con sectores apartados de la UCR, del carriosismo y de de centroizquierda, o izquierda moderada, como Víctor de Gennaro y Victoria Donda. Arriesga qué porcentaje de votos del llamado «progresismo blanco» puede interpelar, posiblemente menguando el caudal electoral de Cristina de Kirchnher y de Alfonsín. De su posición en la grilla (se imagina cuarto), pero más que nada de la cercanía con el segundo y el tercero, depende su proyección para octubre. 

  • Alberto Rodríguez Saá. Disputa con Duhalde el voto del peronismo anti-K, cuyo volumen es incierto. Aparece relegado, según las encuestas, que él pone en duda y anticipa que estará en la batalla central de octubre. Autónomo, con armado propio pero acotado, puede terminar favoreciendo al ganador si divide en el PJ el voto anti-Cristina. 

  • Elisa Carrió. El desempeño de la candidata de la Coalición Cívica (CC) es una incógnita. Perdió aliados y presencia territorial respecto de 2009 y de 2007, pero mantiene su protagonismo. En el último tiempo giró su discurso: en vez de criticar al Gobierno, objeta a los candidatos de la oposición en un claro intento por entrar en la carrera para quedar en la grilla con expectativas. Puede, sin embargo, tener problemas en los territorios: la exigencia de obtener el 1,5% en cada provincia y distrito para llevar candidatos puede hacerle perder despliegue a nivel nacional. 

  • Alcira Argumedo. La candidata muleto de Proyecto Sur, luego de la bajada de Pino Solanas a la Capital y de fracasar el acuerdo con Binner, tiene por delante un desafío importante: que ese partido, que tocó su máximo en la elección porteña de 2009 con un excelente resultado del cineasta, logre superar el 1,5% de los votos válidos para llegar a octubre. Perdió aliados clave como Libres del Sur y el ceteísmo de De Gennaro y Claudio Lozano, por lo que sus chances están en riesgo. 

  • Jorge Altamira. Lo mismo ocurre con el candidato del Partido Obrero. Atento a los requerimientos de la ley de primarias, Altamira gestó un acuerdo con otras versiones de la izquierda local, como el PTS de José Montes, con el objetivo de concentrar el voto «revolucionario» y superar el mínimo exigido para poder llegar a octubre. Un resultado abierto (ver nota aparte). 

  • José Bonacci. El intrépido Bonacci, que fue socio del excarapintada Ricardo Terán en 2003 y que llega como parte de una alianza con sectores nacionalistas o, para otros, de «ultraderecha», parece condenado a quedar en el camino. Podrá cosechar, a futuro, cierto protagonismo mediático gracias a sus spots donde pide una «nueva democracia». 

  • Sergio Pastore. El misterioso dirigente del Movimiento Vecinal, que estuvo dos semanas sin mostrarse luego de inscribirse, es el décimo candidato y se da por descontado que no llegará al 1,5%. Su intención, dicen a su lado, es «instalarse» para el futuro. En términos ideológicos tiene un perfil particular: promete inversiones de los países árabes en la Argentina.


  • Pablo Ibáñez

    Dejá tu comentario