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Quebró la leyenda de que quien gobierna se desgasta
Mauricio Macri saluda en el escenario de Costa Salguero a Gabriela Michetti, rodeado de los diputados Sergio Bergman, Cristian Ritondo, de su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y de la nueva vicejefa, María Eugenia Vidal.
Concentrará entonces, creen muchos, el voto del antikirchnerismo porteño que ayer, con respecto a la elección de 2007, le restó votos al candidato Daniel Filmus, que se aventuró al balotaje, conociendo que la aritmética era irreversible, con la idea de obtener un guarismo más decoroso, un 40% que no logró alcanzar.
Anoche Macri retenía 1.086.971 votos, que representan unos 79 mil sufragios más que los que obtuvo en la segunda vuelta contra Filmus hace tres años y medio.
El kirchnerismo sacaba ayer 604.822 votos, unos 40 mil menos que los que se anotó en aquella elección que le dio por primera vez el triunfo a Macri, quien venía de perder en 2003 un balotaje contra Aníbal Ibarra a quien había vencido en la primera vuelta.
El conteo provisorio de los comicios de ayer, por otra parte, le sumaban alrededor de 250.000 votos más al PRO que los que se apuntó el 10 de julio pasado, y al Frente para la Victoria alrededor de 110 mil más.
Es decir, que el 25% de votantes que en la primera ronda no optó ni por Filmus ni por Macri, se repartió entre los dos candidatos y no siguió el consejo de algunos opositores, como la agrupación Proyecto Sur. Ese sello, que llevó de candidato a jefe porteño a Fernando Pino Solanas y resultó tercero en la grilla con un 13% de sufragios a su favor, se expresó la semana pasada por el voto a ningún candidato en el balotaje. También la excandidata María Eugenia Estenssoro de la Coalición Cívica, hizo el mismo llamado, y en contra de su líder, Elisa Carrió, quien se había expresado más contundente, «yo quiero que gane Macri».
De esa manera, también ayer el titular del PRO, corroboró que en la mayoría de lo casos la transferencia de votos no es posible, otro mito del que aún se aferran muchos políticos, ya que entre los votos en blanco y los nulos -que no se computan en el reparto de porcentuales- ayer los resultados provisorios no llegaban a sumar un 6%, que representa menos de 100 mil votos. Por lo cual, los votantes de Solanas y de la Coalición Cívica, en su mayoría optaron por uno de los dos candidatos, más por Macri, que por Filmus, al decir de lo que arrojan los números.
Ahora Macri, que dijo ayer que no quería «ser soberbio» tras el éxito electoral, suma el resultado de anoche a la buena proporción de votos del cómico Miguel del Sel, clave para un PRO a punto de quedarse encerrado en ser un partido vecinal al no contar con oferta nacional de candidatos. Así se propone tener otra consideración para las agrupaciones de la oposición al kirchnerismo, no como la que tuvo cuando envió cartas con la propuesta de un acuerdo para las primarias de agosto, de las que ni siquiera tuvo respuesta.
Sin embargo el principal escollo para cerrar un trato, que en principio dejará la libertad de conciencia entre sus militantes, está dentro mismo de las filas del macrismo, un surtido de emigrados de otros partidos. El radicalismo PRO que resiste compartir una boleta, por caso con Eduardo Duhalde como se está armando en otros distritos por fuera de la Capital Federal, o el peronismo PRO, ligado al duhaldismo, que rechaza a la vez una eventual lista con Ricardo Alfonsín.
Macri intentará todo lo que pueda resistir una definición al menos hasta que vea el resultado de las primarias, donde el PRO, en el distrito porteño, irá con lista únicamente de candidatos a diputados nacionales. La encabezará Federico Pinedo, de quien ayer Macri, reclamaba su presencia para que se siente a su lado en la conferencia de prensa postriunfal, a modo de sostener la campaña solitaria del legislador.


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