3 de octubre 2011 - 00:00

Quedaron mano a mano

Facundo Parra festeja su gol. Saja tuvo una gran atajada tras un remate de Tuzzio, pero en el rebote el delantero marco el empate de Independiente.
Facundo Parra festeja su gol. Saja tuvo una gran atajada tras un remate de Tuzzio, pero en el rebote el delantero marco el empate de Independiente.
Es una frase común: los clásicos son clásicos y no tiene más ventaja aquél que llega mejor en la tabla de posiciones. Hay que jugarlos. Eso ocurrió en Avellaneda. Racing se presentaba como favorito ante un Independiente deshilachado moral y futbolisticamente. Sin embargo, ambos se olvidaron de jugar y por eso se puede explicar la igualdad del 1 a 1 final.

Mejor no podía empezar el partido para Racing, ya que antes de cumplirse el minuto de juego (55 segundos) una jugada de Licht por un lateral terminó con una media vuelta de Hauche para marcar tras capitalizar varias y serias fallas defensivas de Independiente.

Sin embargo, lejos de fortalecerse con el prematuro gol y de sostener la presión en tres cuartos para buscar mayor ventaja, Racing se fue replegando de a poco hacia su área.

En este timorato planteo de Diego Simeone, el de apostar al contraataque, fallaron las piezas fundamentales, porque los laterales no se proyectaron y porque Gio Moreno estuvo lento e impreciso y su compatriota Teo Gutiérrez quedó muy aislado y atrapado en la marca.

Con campo y pelota, Independiente fue una y otra vez, aunque sin crear muchas situaciones de peligro.

Sin embargo, en una gran tapada de Saja tras remate de Tuzzio, tomó el rebote Parra para poner el empate.

A partir de ese momento, el partido se hizo tedioso, con más marca que creatividad. Los cambios realizados tanto por Simeone (más ofensivos) como por Ramón Díaz (más conservadores) no cambiaron el rumbo del trámite.

Racing apuró sobre el final y creó un par de situaciones. Por eso, por lo que hicieron los dos (muy poco), el empate en un gol pareció el resultado indicado.