Radicales apoyarán proyecto, pero piden negociar con Repsol

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El radicalismo anunció ayer que apoyará en general el proyecto de expropiación del 51% de las acciones de YPF y presentará objeciones en el debate en particular. No fue una novedad para el kirchnerismo que, aunque respira ahora más tranquilo dando como un hecho la aprobación en los recintos, supo desde siempre que la UCR quedaría prisionera de su tradición estatista en materia petrolera.

La decisión, de todas formas, no fue fácil. El martes por la noche, Mario Barletta convocó a una reunión urgente del Comité Nacional para fijar la posición del partido. Fue después del plenario de comisiones en el que los senadores radicales se cruzaron con Julio De Vido y Axel Kicillof durante el debate del proyecto.

La reunión en la sede partidaria tampoco fue tranquila. Se cruzaron allí las posiciones del alfonsinismo, decidido a apoyar la estatización de la empresa, y la de diputados como Oscar Aguad, más cercano al PRO y a Elisa Carrió. Se vio allí una vez más la presión estatista de Leopoldo Moreau y Federico Storani, más decididos a mantener simpatías con el Gobierno.

Triunfó finalmente la decisión de apoyar el proyecto, aunque con reservas. Por ejemplo, se anunció que en el futuro la UCR presentará un proyecto alternativo con propuestas para el mercado energético.

Por la tarde se conoció un comunicado en el que se anuncia que la UCR impulsará la creación de una Comisión Investigadora del «vaciamiento de YPF» para determinar «la responsabilidad del Estado nacional y de las empresas REPSOL-YPF y PETERSEN-ESKENAZI en la administración de YPF S.A.». También pedirán una auditoría de las áreas concesionadas y del proceso de importación de combustibles. Finalmente, exigen la renuncia del secretario de Energía, Daniel Cameron.

En el bloque de senadores la posición estatizadora fue mayoritaria, a pesar de que la pelea con De Vido hiciera pensar otra cosa.

En un comunicado conocido a la tarde, el presidente del bloque radical, Luis Naidenoff, resumió: «Votaremos en general a favor de la nacionalización de YPF porque es parte de nuestra historia como partido, de nuestra coherencia histórica. Para la UCR, el control de la principal empresa de hidrocarburos del país debe estar en manos del Estado» y recordó que el radicalismo no impulsó ni acompañó la privatización de 1992 ni los cambios societarios de los últimos años.

Pero junto con esa declaración anunciaron que presentarán una serie de disidencias. Así propusieron un «mecanismo de compraventa negociada del 51% del paquete accionario en poder de empresas privadas, no sólo de Repsol, sino también de la porción que controla el grupo Ezkenazi-Petersen. Fracasada esta negociación en un plazo de 60 días, entonces el Gobierno podrá iniciar el proceso de expropiación», según explicó el vicepresidente del Senado, el jujeño Gerardo Morales.

También pedirán la participación de los trabajadores en el 10% de las utilidades y la creación de una Agencia Federal de Hidrocarburos.

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