Radiografía del plan de estímulo estadounidense

Edición Impresa

El Congreso norteamericano, no sin dificultades, aprobó finalmente el plan de «estímulo» a la actividad económica propuesto por el Poder Ejecutivo. La cifra a inyectar en la economía es grande: 789,2 billones de dólares.
Parece interesante tratar de descomponer, aunque a grandes rasgos, cómo se construye esa montaña de dinero. El 24% del paquete de estímulo aprobado simplemente se gastará. Un 38% adicional se distribuirá a través de programas asistenciales. En cambio, el 38% remanente se materializará a través de la concesión de rebajas impositivas.
Veamos ahora cómo se desglosan, individualmente, cada uno de los tres capítulos antes mencionados:
Primer capítulo: el gasto. Del total a gastarse, u$s 30 billones se dedicarán a modernizar la distribución eléctrica, a fabricar baterías más modernas y a aumentar la eficiencia energética, en general. Unos u$s 29 billones se orientarán a la construcción y modernización de carreteras y puentes, en todo el país. Otros u$s 19 billones irán, en cambio, a mejorar el sector hospitalario y a poner integralmente en manos de las computadoras el sistema de antecedentes médicos de los pacientes norteamericanos. Unos u$s 18 billones se destinarán, por su parte, a la infraestructura de provisión de agua, a la prevención de inundaciones y a la limpieza ambiental, en general. La investigación biomédica recibirá unos u$s 8,5 billones que se dedicarán a la lucha contra el cáncer, o a los temas vinculados con males como el Alzheimer o la enfermedad de Parkinson y los distintos temas coronarios. Aproximadamente unos u$s 8,4 billones serán dedicados, además, al transporte público y a su infraestructura. Los trenes de «alta velocidad» recibirán unos u$s 8 billones. Para mejorar la eficiencia energética de los edificios públicos habrá asimismo unos u$s 6,3 billones. Y, por último, se dedicarán unos u$s 5 billones a hacer más eficiente el uso de energía en los inmuebles y edificios de las familias de bajos o medianos ingresos.
Destino
Segundo capítulo: la asistencia. Se destinará un bloque enorme, de unos u$s 200 billones, a programas vinculados con la educación. Otros u$s 87 billones irán, en cambio, a mejorar la infraestructura de salud, a nivel de los estados. Unos u$s 40 billones adicionales se destinarán a modernizar la infraestructura municipal de enseñanza, a nivel primario y secundario. Los programas de asistencia al desempleo recibirán, por su parte, unos u$s 27 billones. La asistencia financiera a los estudiantes dispondrá asimismo de u$s 17,2 billones adicionales. Unos 14 u$s billones se destinarán a la compra de materiales para la educación, incluyendo libros y a subsidiar los aranceles. Aproximadamente unos u$s 8 billones ayudarán a mejorar la infraestructura de seguridad de los estados. Por último, unos u$s 2 billones financiarán la rehabilitación de edificios comunitarios municipales que estén abandonados o en mal estado.
Tercer capítulo: franquicias impositivas. Se repartirán como sigue: 1) u$s 116,2 billones irán a los contribuyentes de menores ingresos (menos de 75.000 dólares/año) que recibirán un crédito fiscal de u$s 400 por contribuyente, importe que se duplicará para los casos de matrimonios que, en conjunto, tengan ingresos que no superen los u$s 150.000 por año; 2) u$s 69,8 billones, en forma de créditos fiscales, se destinarán a los contribuyentes de medianos ingresos; 3) u$s 8,6 billones aparecerán como crédito fiscal para aquellos que compren su primera vivienda; y u$s 5,1 billones se dedicarán a permitir a las empresas comerciales amortizar aceleradamente las nuevas inversiones en bienes de capital y equipos, imputando esa amortización contra ganancias que estén sujetas a impuesto.
La antedicha es la radiografía genérica del «paquete» de estímulo que acaba de aprobar el Congreso norteamericano, que, según queda visto. combina un fuerte aumento del gasto público, con una ola de asistencia estatal a los sectores de la salud, la vivienda, la educación y a la atención a los desempleados, y con rebajas impositivas que se concentran en los sectores de pequeños y medianos ingresos, las que se suman a los incentivos fiscales puestos a disposición de las empresas dispuestas a invertir.
(*) Abogado

Dejá tu comentario