Rarezas e ilusiones del Oscar extranjero

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 Más de 70 países ya decidieron el film que enviarán como precandidato por el Oscar al Mejor Film en Idioma Extranjero. Muchos son dramas sociales, familiares y/o bélicos, pero hay excepciones. También rarezas e ilusiones. Argentina lleva "El clan", de Pablo Trapero, y participa como país coproductor de Colombia ("El abrazo de la serpiente", Ciro Guerra), República Dominicana ("Dólares de Arena", Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas) y Uruguay ("Una noche sin luna", Germán Tejeira), pero es difícil que alguno de ellos supere el primer filtro.

China lleva "Wolf Totem", dirigido por el francés Jean-Jacques Annaud, poderoso relato donde la amistad entre un hombre y un lobo puede causar una tragedia (hace un mes se estrenó aquí sin la menor difusión, y pasó injustamente inadvertido). Brasil apuesta con muchas posibilidades por la comedia sentimental "¿Qué horas ela volta?", de Anna Muylaert, rebautizado "The Second Mother" en referencia a una doméstica. Y Holanda plantea diversas maneras de ser padre en la coral "The Paradise Suite", de Joost van Ginkel.

Algunas elecciones son medio raras: España, en vez de un film hablado en español envia un melodrama hablado en vasco: "Loreak" (flores), de Jon Garaño y Jose Mari Goenaga. Y Francia, uno hablado en turco: "Mustang", de la actriz Deniz Gamze Ergüven. Pero puede interesar por su defensa de los derechos femeninos, como la más compleja "Memories on Stone", de Shawkat Amin Korki, Irán, que además juega al cine dentro del cine y dentro de la guerra.

Riesgosa la elección de Irán, que ha despertado polémica entre los musulmanes: "Mahoma, el Mensajero de Dios", del veterano Majid Majidi, que ya había sido nominado al Oscar por "Los niños del cielo".

Atentos al gusto de la Academia parecen Hungría ("El hijo de Saul", László Nemes, drama de un padre judío en Auschwitz que ganó el Gran Premio del Jurado de Cannes), Alemania ("Laberinto de mentiras", Giulio Ricciarelli, el primer juicio de los propios alemanes contra los asesinos de Auschwitz, film ya estrenado entre nosotros), Camboya ("The Last Reel", Kulikar Sotho, crímenes del maoismo redescubiertos por una nueva generación) y Chile, con el anticlerical "El club", de Pablo Larrain, cuya anterior película, "No", ya había llegado a finalista.

India envía al Oscar el film ganador del Bafici 2015, "Court", de Chaitanya Tamhane, lo que puede perturbar un poco a los autodenominados "cinéfilos duros y puros". Austria, una de terror ("Goodnight Mommy", S. Fiala y Veronika Franz), Lituania un romance lésbico de AlantKavait, Noruega una de cine catástrofe que pinta entretenida ("The Wave", Roar Uthaug), Polonia un thriller ("11 Minutes", del veterano Jerzy Skolimowski) y Bélgica ("Le tout Nouveau Testament", Jaco Van Dormael, subtitulado "Dieu habite a Bruxelles"), Grecia ("Xenia", Panos H. Koutras), Italia ("Non essere cattivo", Claudio Calegari), y otros países como Suecia ("A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence", Roy Andersson) se decantan por la comedia.

Varios países envían nuevas historias de diferentes guerras y regímenes deplorables, como Bulgaria ("The Judgement", Stephan Komandarev), o Rusia (el romántico "Sunstroke", del maestro Nikita Mijalkov, cuestionando la Revolución de Octubre), Otros revisan su relación con los EE.UU.: Dinamarca ("A War", Tobias Lindholm, ambientada en Afganistan), México ("600 millas", contaminación moral en la frontera), Panamá ("Caja 25", Mercedes Arias y Delfina Vidal, ensayo sobre la identidad nacional). ¿Tendrán alguna chance? Nunca se sabe.

Paraná Sendrós

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