- ámbito
- Edición Impresa
Rebota EE.UU. (golondrina no hace verano)
La otra novedad favorable surgió del epicentro original de la borrasca, el mercado de la vivienda. La venta de casas usadas, lejos de precipitarse como se vaticinaba, trepó un 6,5% en diciembre (desestacionalizado) con respecto al mes precedente. El 2008 fue el peor año desde 1997. Las transacciones se derrumbaron un 13,1% en comparación con el volumen alcanzado en 2007 (y un 24% si se toma 2006). Sin embargo, en diciembre, la caída interanual se atenuó al 3,5%. Aun sabiendo que una golondrina, o dos, no hace el verano, ¿se justificaría abrirle la puerta a un moderado optimismo? ¿O sería sólo una pérdida de tiempo? Se verá que quizás se pueda entornar una persiana.
Hay un elemento que debería transformar la presencia aislada de una golondrina o dos en una bandada. Es el crédito. Su quiebre abrupto las ahuyentó; se necesita su recomposición para que retornen en buen número. Y no es una tarea sencilla. La utilización de la cantidad real de dinero (M2) como un variable líder descansa en un supuesto fuerte: su relación unívoca con el crédito. El dinero es el pasivo principal del sistema bancario. Si su caudal aumenta, los bancos pueden gestionar un volumen acrecentado de activos como ser nuevos préstamos y mayores tenencias de instrumentos financieros. Pero ese mecanismo se quiebra cuando sobreviene una crisis bancaria profunda y la acumulación de quebrantos obliga a recortar de plano la exposición al riesgo crediticio.
Convivencia
Japón provee la mejor demostración de cómo pueden convivir, a lo largo de más de una década, el aumento de la cantidad de dinero y la destrucción sistemática del crédito. Y, como es obvio, desde el punto de vista de la marcha de la economía, un matrimonio tan mal avenido es completamente estéril, aunque la cesta de indicadores líderes no lo compute así. Por eso, se espera con atención que la administración Obama defina su estrategia de estabilización del sistema financiero (ya se insinuó que requerirá más fondos que los que tiene asignado el Plan Tarp) y las medidas que tomará para rehabilitar la plataforma del crédito de los bancos (y de los mercados de capitales).
En un artículo reciente - «Bajan más precios de viviendas en EE.UU. (pero ya se ve la luz)», del 31 de diciembre de Ámbito Financiero, se describía la dinámica corrosiva de la crisis inmobiliaria y, a la par, se dejaba abierta una hendija de mejores expectativas. Pero nadie debe encandilarse ni por la luz del título ni por la que arrimó el informe de diciembre. El malestar se ahondará mucho más antes de comenzar a replegarse.
El derrumbe de los precios de la vivienda está en la raíz de la crisis de crédito. Pero, a la vez, es una pieza clave del proceso de ajuste. Puede no ser casual que en la estadística de las casas usadas coincidan una reducción vertical de la mediana de precios -15,3%- con una suba vigorosa de las ventas. El informe registra una participación creciente de las ejecuciones (45%) dentro del total de operaciones. La evidencia anecdótica señala la existencia de una demanda interesada en comprar a precios de remate. Y esto puede sugerir, con timidez, la idea de un piso no tan distante de los valores que rigen las transacciones voluntarias, aquellas no forzadas por una decisión judicial.
Nótese, sin embargo, el uso del condicional. No se sabrá si es así hasta que pasen los próximos meses. No se puede descartar tampoco que se trate de un simple rebote de gato muerto después de un pobrísimo noviembre. O que la situación no vuelva a complicarse. Sin embargo, hay dos puntos que conviene tomar en cuenta. Los inventarios de viviendas a la venta disminuyeron en diciembre en forma más que significativa. Cayeron en término de los meses que conllevaría, al ritmo actual, proceder a su absorción completa: de 11,2 meses a 9,3 (el nivel más bajo de todo 2008). Y cayeron en forma absoluta: de 4,2 millones de unidades a 3,7 millones. Esto es una oferta inferior -en unas 300 mil casas- a la de fines de 2007. Y, por último, pero no menos importante, las condiciones del crédito hipotecario cambiaron en forma drástica desde fines de noviembre. La Fed apuntó a ese objetivo preciso cuando anunció que compraría bonos de largo plazo emitidos por agencias (Fannie Mae & Freddie Mac).
El costo de una hipoteca a tasa fija cayó del 6,40% al 5,15% a 30 años (aunque repuntó al 5,42% esta semana, de la mano del retroceso de los bonos del Tesoro). Las posibilidades de acceso a una vivienda están mejorando no sólo por la merma de los precios, sino también por una caída aún más rauda: la porción del salario que hay que apartar, mes a mes, para hacer frente a una deuda hipotecaria. Ésta es la luz que titila y podría potenciarse en 2009. Pero no es todavía un farol que atraviese el manto espeso de la crisis y el temor a la pérdida de ingresos. Es muy posible que el nuevo equipo económico intente reducir estas tasas en forma mucho más agresiva. Pero aun así, llevará tiempo torcer la inercia. Y no será el final del túnel; sólo un tramo iluminado.


Dejá tu comentario