Esta semana el dólar blue y los financieros acumularon saltos de hasta 9% y las brechas con el oficial llegaron a superar el 80%. Luego de casi tres meses de pax cambiaria, el mercado comenzó a tomar ganancias y a abandonar las operaciones de “carry trade”, ante la presión inflacionaria, dudas sobre el cumplimiento de las metas con el Fondo Monetario Internacional y la escasa acumulación de reservas del Banco Central en plena época de cosecha.
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Rebote de los dólares paralelos: hubo toma de ganancias del “carry” y debaten cómo sigue
La aceleración de la inflación y las escasas compras del BCRA en lo que va del segundo trimestre, entre las claves.
Entre fines de enero, luego de que el Gobierno anunció el principio de entendimiento con el FMI, y principios de abril, el dólar MEP y el CCL se derrumbaron más de 20%. En ese período, que coincidió con una fuerte aceleración de los precios, muchos inversores volcaron su dinero en bonos atados a la inflación (CER) para aprovechar sus elevados rendimientos y luego comprar dólares “abaratados”.
De este modo, las cotizaciones llegaron a perforar los $190 y las brechas a ubicarse por debajo del 70%. Sin embargo, esos números parecieron ser tomados como piso y la tendencia se revirtió de manera brusca en los últimos días.
“En teoría, a los períodos de fuertes ganancias con carry les siguen períodos de correcciones importantes. El riesgo del carry es que suba el dólar”, afirmó en diálogo con Ámbito el analista de Ecolatina, Juan Pablo Albornoz.
El economista sostuvo que el apetito por activos argentinos estuvo motivado justamente por operaciones de corto plazo y no por expectativas de crecimiento en activos locales, por lo cual emparentó al “carry” con “el juego de la silla”. “Mientras sigas teniendo tu silla, podés crear dólares ficticios devengando tasa en pesos. En la medida en que tomes ganancia antes del salto cambiario, funciona. La corrección en los dólares libres que vimos recientemente es eso: una toma de ganancias”, acotó.
Julio Calcagnino, analista de mercados de TSA Bursátil, señaló a este medio que las cotizaciones cercanas a los $190 reflejaban implícitamente un tipo de cambio real cercano al promedio de 2002 y que el mercado parece buscar niveles similares a los de la salida de la convertibilidad. “A priori, parece un tipo de cambio excesivo que suele reflejar pánico o alta incertidumbre”, expresó.
Los rebotes de los dólares paralelos parecen apoyarse en varias cuestiones. En primer lugar, el hecho más evidente es que la aceleración inflacionaria genera un desfase del resto de las variables en términos nominales. En segunda instancia, comienzan a surgir algunas dudas respecto de la capacidad del Gobierno de cumplir la meta de déficit fiscal acordada con el FMI. Esta semana el Poder Ejecutivo lanzó bonos para trabajadores informales, de casas particulares, monotributistas y jubilados, para paliar los efectos de la suba de precios sobre los ingresos de estos sectores vulnerables, cuyo financiamiento el mercado considera incierto.
Paralelamente, se conoció recientemente que se cumplió la meta de déficit fiscal primario del primer trimestre. Pero algunos analistas advirtieron que el sobrecumplimiento no se hubiese dado sin un “artilugio” contable que refleja toda la diferencia entre lo captado por emisiones de deuda en pesos y su valor nominal.
En tercer lugar, se esperaba que durante abril el BCRA aproveche para acumular reservas, debido a la temporada de cosecha de soja y maíz. Por el momento, la autoridad monetaria recaudó unos escasos u$s174 millones netos.
“Habíamos recomendado entrar al carry trade a principios de marzo, pero ya a principios de abril y después de una reducción de la brecha del 87% hasta el 70%, empezó a verse una fragilidad creciente, por la amenaza latente de aumentos en las retenciones al campo. Esta semana, esa fragilidad siguió creciendo por las preocupaciones que genera la incapacidad de acumular reservas de parte del BCRA, aun cuando hay liquidaciones récord del agro”, señaló Javier Casabal, estratega de renta fija de Adcap.
“Por eso, esta semana recomendamos cerrar el trade. Si bien la reducción de la brecha podría haber continuado por la época del año, como ocurrió en 2021, por esta enorme fragilidad no debería sorprendernos si la brecha cambiaria vuelve a niveles del 90%”, estimó.
Albornoz también mostró preocupación por “la pésima performance del BCRA en el MULC en un mes de liquidaciones estacionalmente altísimas”.


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