Rechazan la recusación de Campagnoli y el comisario Potocar seguirá detenido

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Mañana la Legislatura porteña interpelará al secretario de Seguridad Marcelo D´Alessandro. Analizan el reemplazo.

Una semana después de haber sido detenido por su presunta vinculación con una red de corrupción policial que operaba en los barrios de Núñez y Saavedra, el suspendido jefe de la Policía de la Ciudad, comisario general José Pedro Potocar, recibió ayer el apoyo de un conjunto de vecinos y familiares que se concentraron frente al palacio de Tribunales para reclamar su inmediata liberación. Más allá del camino emprendido por su defensa en la vía judicial, la tarea de incidir en la opinión pública para evidenciar una trayectoria transparente y con respaldo vecinal, forma parte de esta estrategia tendiente a revertir la situación procesal del policía.

Mientras sus patrocinantes legales Christian Poletti y Raúl Alcalde reclamaron el apartamiento de la causa del fiscal José María Campagnoli a través de una recusación, que fue rechazada por el juez Ricardo Farías, unos cincuenta familiares y amigos de Potocar pidieron su libertad en una marcha convocada por la tarde en la puerta de Talcahuano al 500.

"Mi papá está fuerte y nosotros muy emocionados por este apoyo", declaró Federico, el hijo mayor del comisario. "Yo soy abogada y mi hijo también, leímos el expediente y no hay nada contra mi marido, apenas la declaración de dos personas que hablaron sin promesa de decir verdad, como imputados y presionados por estar detenidos", agregó la esposa de Potocar. "Pedimos la recusación de Campagnoli porque consideramos que perdió objetividad y expuso públicamente sobremanera los detalles del expediente. El juez entendió que no teníamos razón y rechazó nuestro planteo", contó Poletti, quien solicitó que Farías le amplíe la declaración indagatoria a su cliente, "porque quiere contestar a todas las preguntas que deseen hacerle", lo que ocurriría durante el día de hoy. En línea con esta estrategia, los abogados de Potocar también solicitaron unas 30 medidas de prueba, entre ellas la acreditación de las circunstancias que rodearon al secuestro de los cuadernos policiales usados por el fiscal para apuntalar su acusación sobre una red de coimas que llegaba hasta lo más alto de la Dirección General de Comisarías (DGC) que él encabezaba. Esas iniciales figuraban en el cuaderno del prófugo exjefe de la seccional, Norberto Villarreal, hallado en su escritorio.

El suspendido jefe policial fue detenido el martes de la semana pasada tras presentarse espontáneamente en Tribunales para declarar en el expediente en el cual se investiga una red de cobro de coimas a comerciantes y "trapitos" centrada en la Comisaría 35a, de Núñez. Desde entonces vive en el edificio Centinela, de Gendarmería, mientras sus abogados tratan de sacarlo. Con ese objetivo en la mira, apelaron el rechazo de la excarcelación dictado por Farías, dejando la cuestión en manos de la Sala VII de la Cámara de Apelaciones, que fijó audiencia para el 11 de mayo.

Otro dato que tiene trascendencia política se registró en la Legislatura porteña. Por el "caso Potocar", el secretario de Seguridad de la Ciudad, Marcelo D'Alessandro, concurrirá mañana para someterse al interrogatorio que le propondrán los miembros de la Comisión de Seguimiento de la Etapa de Consolidación de la Policía.

¿Civil o policía?

Paralelamente a los tiempos judiciales, desde el Gobierno porteño analizan la necesidad de designar a un reemplazante del separado comisario como cabeza de la Policía de la Ciudad, hoy a cargo interinamente de D'Alessandro. En este sentido, ayer, en declaraciones a Ámbito Financiero, el vicejefe de gobierno, Diego Santilli, expresó su opinión respecto del perfil que, a su criterio, debería tener un eventual sustituto de Potocar. "A la luz de la experiencia que nos tocó atravesar y sin dudar de la honorabilidad de ningún efectivo de las fuerzas de seguridad.

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