12 de abril 2011 - 00:00

Rechazo rebelde a un plan de cese del fuego

El dictador libio Muamar Gadafi recibió en Trípoli a una delegación de la Unión Africana liderada por el presidente sudafricano Jacob Zuma. Aceptó un plan de tregua, pero se topó con la negativa de sus oponentes.
El dictador libio Muamar Gadafi recibió en Trípoli a una delegación de la Unión Africana liderada por el presidente sudafricano Jacob Zuma. Aceptó un plan de tregua, pero se topó con la negativa de sus oponentes.
Trípoli y Bengasi (Libia) - Un plan de la Unión Africana para poner fin a la guerra civil en Libia, aceptado por Muamar Gadafi, fracasó ayer ante el escepticismo de Occidente y el rechazo frontal de los rebeldes, que afirmaron que el dictador debe abandonar el poder sin condiciones.

El presidente del opositor Consejo Nacional de Transición libio (CNT), Mustafá Abdelyalil, aseguró en Bengasi, el bastión antigadafista, que su sector «no negociará la sangre de sus mártires» y subrayó que el tirano y sus hijos «deben irse inmediatamente».

En una conferencia de prensa en un hotel de Bengasi, Abdelyalil recalcó que no aceptarán ninguna solución que no incluya «todas las demandas básicas del pueblo libio». De este modo, el máximo dirigente rebelde rechazó tajantemente el alto el fuego inmediato incluido en la hoja de ruta propuesta por la delegación panafricana, que Gadafi había aceptado horas antes en Trípoli.

La misión continental proponía además el establecimiento de corredores humanitarios para ayudar a la población civil y el inicio de un diálogo entre las partes en conflicto, según su responsable de Paz y Seguridad, Ramtan Lamamra.

Pese a que Gadafi comunicó el domingo a los enviados continentales -entre ellos el presidente sudafricano, Jacob Zuma, y el maliense, Amadu Tumani Turé- que aceptaba la propuesta de alto el fuego, sus tropas continuaron ayer bombardeando duramente Misrata, la tercera ciudad libia, cercada desde hace más de un mes y medio por las fuerzas del régimen.

«Gadafi no respetó las resoluciones de la ONU, siguió bombardeando a civiles y ciudades, matando a los libios», dijo Abdelyalil, y subrayó que «cualquier iniciativa que no incluya la demanda popular de que abandone el poder no será aceptada».

El presidente del CNT señaló que los insurgentes valoran los esfuerzos de mediación africanos, pero insistió en que Gadafi debe irse «si no quiere que la sangre de miles de libios llegue hasta él» en Trípoli.

«No negociaremos la sangre de nuestros mártires, moriremos con ellos o alcanzaremos la victoria, lo que llegará tarde o temprano», aseveró.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clin-ton, dijo por su parte que en Libia debe haber una transición que refleje la voluntad del pueblo y reiteró su posición de que Gadafi debe renunciar y abandonar el país.

«Hemos dejado muy claro que queremos ver un alto el fuego. Queremos ver que las fuerzas del régimen libio se retiren de las áreas que han tomado por la fuerza. Queremos ver que se reanuden los servicios de abastecimiento de agua y electricidad, entre otros, en las ciudades que han sufrido la brutalidad de las fuerzas de Gadafi», señaló. «Esos términos no son negociables», insistió.

Mientras, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Anders Fogh Rasmussen, consideró que un alto el fuego es sólo posible si se cumplen una serie de requisitos, poniendo en duda la supuesta disposición de Gadafi a cumplirlo.

Agencias EFE, DPA, Reuters y AFP