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Reclamo sindical perjudica empleos
Juan Luis Bour
Esta visión es común entre los analistas. En Orlando J. Ferreres y Asociados, aseguran que el año pasado el desempleo cerró en un 11,5%, mientras que el primer semestre de 2010 fue del 10,5%, marcando una recuperación de apenas un punto. Los motivos son varios. El aumento de la inversión cerrará este año en torno al 13%, pero esto sólo significa recuperar el terreno perdido, teniendo en cuenta que el año pasado cayó un 12,2%, producto de la crisis.
«Para darse cuenta basta con ver que la Presidente recibe en la Casa Rosada a empresarios que anuncian inversiones de entre u$s 15 y u$s 20 millones. Son cifras que mueven la aguja, pero no son significativas. Ni hablemos de la inversión extranjera directa (IED), donde ya estamos entre el quinto y el sexto lugar de Latinoamérica», indicó Juan Luis Bour, economista jefe de Fiel. No obstante, la recuperación de la inversión no se ve en proyectos que puedan captar grandes cantidades de desempleados, sino en ítems como, por ejemplo, maquinaria y equipos de construcción.
El intento de que los salarios eludan el efecto de la inflación también se muestra como una gran dificultad. De acuerdo con Milagros Gismondi, economista jefe de Ferreres y Asociados, «ya no se ve el dinamismo posdevaluación de 2001. Ya se recuperó el salario en dólares y es similar al de los 90. Esa competitividad que ofrecía el país en cuanto a salarios se esfumó». Al respecto, Bour recalcó que veníamos de «inflación y aumentos de salarios del 17%, y empezamos este año con un 22%. Ahora estamos en el 23% y para fin de año será del 25%. Se va persiguiendo algo que se escapa. Si medís salarios nominales contra el tipo de cambio, estás arruinado».
Otro factor que, aunque poco novedoso, no deja de ser preocupante: el alto índice de empleo «en negro». Para Agustín Salvia, sociólogo a cargo del Barómetro de la deuda social argentina que elabora la Universidad Católica, la leve reducción del desempleo registrada este año «se produjo también por el aumento de los trabajos informales». Las cifras oficiales hablan de un 48% de trabajadores que pertenecen a la economía «en negro». No obstante, según Salvia, esta encuesta deja afuera a un 12% de trabajadores en indigencia (changarines, limpiavidrios, etcétera), que bien podrían ser considerados empleados informales.


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