19 de junio 2018 - 23:28

Recuerdos del “tequila” con economistas amigables

Presentación. Luis Caputo y Gustavo Cañonero presentaron credenciales ante Miguel Kiguel, Daniel Artana, Miguel Angel Broda y Eduardo Levy Yeyati.
Presentación. Luis Caputo y Gustavo Cañonero presentaron credenciales ante Miguel Kiguel, Daniel Artana, Miguel Angel Broda y Eduardo Levy Yeyati.
Cuatro economistas de alto nivel de influencia en el sistema financiero y cambiario bendijeron ayer la llegada de la dupla Luis Caputo-Gustavo Cañonero al Banco Central de la República Argentina (BCRA). Invitados por la nueva conducción de la entidad, Miguel Kiguel, Daniel Artana, Miguel Broda y Eduardo Levy Yeyati dieron su apoyo al mecanismo múltiple de avance en varios frentes a la vez que el exministro de Finanzas comenzó a desplegar en la entidad, y le dejaron un mensaje optimista para el corto plazo. Según los seis interlocutores del primer ida y vuelta opinativo en el BCRA, desde el jueves en que llegue el dinero del FMI, la situación debería comenzar a transitar el camino hacia la estabilidad cambiaria.

El dato más original que obtuvieron los visitantes fue la explicación sobre el origen del creativo bono dual, que ayer lanzó Caputo y que tuvo muy buena repercusión en el mercado. El título, colocado en pesos pero con un reaseguro en dólares para el caso que la divisa se escape, fue creado, según la explicación del ya presidente del Central, en sus años de JP Morgan. El país destinatario había sido el México devaluatorio de septiembre del 94, cuando en medio del efecto "tequila" la banca norteamericana era de las que más trabajaba para buscar la estabilidad cambiaria y financiera de ese país. Caputo diseñó el bono con reaseguro de devaluación llamado dual, que ahora desempolvó para la realidad argentina de mediados del Gobierno de Mauricio Macri, con evidentes signos de éxito.

Caputo habló largamente con los economistas sobre su estrategia en las Lebac, asegurando que su intención es ir gradual y voluntariamente desmantelando el instrumento; hasta que quede como un mecanismo de relacionamiento financiero entre el BCRA y los bancos. La meta es que las Lebac queden como una referencia y ya no como instrumento de inversión del público en general. Insistió el funcionario en que todo el mecanismo será voluntario y que con el tiempo debería ir reconvirtiéndose en Leliq. Estos instrumentos son emitidos desde enero por la entidad a un plazo corto (siete días), y exclusivo para entidades financieras. Quedan fuera los particulares e incluso los fondos de inversión. El ideal de Caputo es "limpiar" las tenencias de Lebac de las entidades financieras y concentrar la relación con los bancos a través de estas colocaciones. En paralelo, la idea es profundizar el rescate en el resto de los tenedores de Lebac, de manera gradual y amistosa.

Se habló sobre la intención de concentrar el instrumento en bancos, e ir desmantelando posiciones en la Anses, Fondos Comunes de Inversión, compañías de seguros, particulares y empresas. En todos los casos el mercanismo será paulatino, pero con recompras constantes. En este punto se generaron las dudas más importantes de los visitantes: cómo hará para convencer el BCRA a los inversores sobre la posibilidad de desprenderse del instrumento estrella del sistema financiero. La conclusión fue que la única manera en el largo plazo será la caída en los tipos de interés, lo que sólo derivará de una baja de la inflación.

Aseguró luego que la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es muy buena, que durante todo el fin de semana los contactos fueron directos, que desde Washington se entiende la situación local y están dispuestos a actuar con flexibilidad máxima y que habrá aceptación en el caso que se quiera actuar en el mercado cambiario en situaciones de complicaciones puntuales y disruptivas. Los economistas, que en el caso de Artana, Kiguel y Broda ya habían protagonizado una reunión en mayo con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, repitieron que el acuerdo con el FMI resultaba imprescindible y que el Gobierno se debía una explicación más acertada ante la sociedad sobre los aspectos positivos de la decisión. Caputo insistió en las buenas señales que llegaban en forma permanente desde Washington, y la visión inéditamente amplia y comprensiva desde el FMI hacia el país.

Al final, todo fue cordialidad y confianza mutua, y promesas de nuevos encuentros con posiciones más críticas si es necesario.

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