29 de abril 2013 - 00:00

Regalando puntos

Regalando puntos
River debía entrar a la cancha pensando en el miércoles pasado y no en el domingo próximo. Porque el domingo que viene distraía; en cambio, el miércoles catamarqueño obligaba. Ramón sentía por primera vez en carne propia que el mundo River ya no se banca tontas tristezas evitables, sólo los naturales tropiezos que te depara el fútbol.

Arrancamos bien haciendo rotar la pelota, con velocidad y dinámica. A los 8 minutos Mercado había estrellado un cabezazo en el travesaño y tres minutos después Iturbe, tras de una diagonal de derecha hacia el centro sacó un remate que se fue cerca del ángulo.

-¡Bien River, bien, así con personalidad, con hambre!

A los 18 la tuvo Funes Mori, aunque se abrió demasiado.

-¡Cerrate, nene, cerrate, que te quedás sin ángulo de tiro!

A los 24 se lo comió Lanzini peinándola cerca del palo.

-¡Bien Manuel! Hizo la que tenía que hacer, desviar la trayectoria levemente. Se le fue por muy poquito.

River se cayó después de la media hora de juego y el partido entró en un pozo porque Quilmes tampoco tenía muchas ganas de ser protagonista con el balón en su poder.

Y a los 37 minutos, el Negro Balanta dio una clase de cómo quitar una pelota de gol desde atrás, con pierna cambiada y sin tocar al contrario, una perfección estética.

El segundo tiempo empezó con un cervecero más animado. Pero a los 9 minutos, en una jugada de pelota parada, el morenito Balanta se mandó un cabezazo de manual y puso a River en ventaja.

-¡Gooolll! ¿El Negro de nuevo? ¿no? ¡Es un crac este pibe! ¡Tiene clase, fuerza, ubicación, va bien arriba, ¡¿qué más se le puede pedir?!

A partir de ese momento River controló sin sobresaltos el partido. Maglio fue un poco condescendiente con algunos jugadores de Quilmes que pegaron demasiado.

-¡Dale Maglio! ¿Te olvidaste la roja? Dejá de hacerte el papa Francisco y mandalo a ducharse a ése.

River tuvo un par de contras para ampliar la diferencia y cerrar el partido, pero le hizo falta esa inteligencia y precisión de la que carece a la hora de definir una situación.

Ramón se dio cuenta e hizo ingresar a Cirigliano por Manu Lanzini. Pero faltando tres minutos se durmió Bottinelli, que hasta ahí había tenido un buen partido, no fue a cerrar sobre la derecha del ataque, y Quilmes nos volvió a empatar como lo hace siempre.

-¡Pero la reputa madre que lo parió! Newell's gana en el descuento y a nosotros nos empatan sobre el final! ¿Sabés cómo se cierra un 1 a 0? ¡Con otro gol hermano! ¡Había que hacer el segundo para no sufrir! ¡Qué inocencia, Dios mío!

Hubo tiempo para que Funes Mori se errara el gol increíble de cada domingo y ya no quedaban ganas de putear.

-¡El domingo, cueste lo que cueste, hay que ganar! Quedamos un poco lejos. ¡Somos más regaladores que Papá Noel!

Dejá tu comentario