- ámbito
- Edición Impresa
Regalando puntos

Arrancamos bien haciendo rotar la pelota, con velocidad y dinámica. A los 8 minutos Mercado había estrellado un cabezazo en el travesaño y tres minutos después Iturbe, tras de una diagonal de derecha hacia el centro sacó un remate que se fue cerca del ángulo.
-¡Bien River, bien, así con personalidad, con hambre!
A los 18 la tuvo Funes Mori, aunque se abrió demasiado.
-¡Cerrate, nene, cerrate, que te quedás sin ángulo de tiro!
A los 24 se lo comió Lanzini peinándola cerca del palo.
-¡Bien Manuel! Hizo la que tenía que hacer, desviar la trayectoria levemente. Se le fue por muy poquito.
River se cayó después de la media hora de juego y el partido entró en un pozo porque Quilmes tampoco tenía muchas ganas de ser protagonista con el balón en su poder.
Y a los 37 minutos, el Negro Balanta dio una clase de cómo quitar una pelota de gol desde atrás, con pierna cambiada y sin tocar al contrario, una perfección estética.
El segundo tiempo empezó con un cervecero más animado. Pero a los 9 minutos, en una jugada de pelota parada, el morenito Balanta se mandó un cabezazo de manual y puso a River en ventaja.
-¡Gooolll! ¿El Negro de nuevo? ¿no? ¡Es un crac este pibe! ¡Tiene clase, fuerza, ubicación, va bien arriba, ¡¿qué más se le puede pedir?!
A partir de ese momento River controló sin sobresaltos el partido. Maglio fue un poco condescendiente con algunos jugadores de Quilmes que pegaron demasiado.
-¡Dale Maglio! ¿Te olvidaste la roja? Dejá de hacerte el papa Francisco y mandalo a ducharse a ése.
River tuvo un par de contras para ampliar la diferencia y cerrar el partido, pero le hizo falta esa inteligencia y precisión de la que carece a la hora de definir una situación.
Ramón se dio cuenta e hizo ingresar a Cirigliano por Manu Lanzini. Pero faltando tres minutos se durmió Bottinelli, que hasta ahí había tenido un buen partido, no fue a cerrar sobre la derecha del ataque, y Quilmes nos volvió a empatar como lo hace siempre.
-¡Pero la reputa madre que lo parió! Newell's gana en el descuento y a nosotros nos empatan sobre el final! ¿Sabés cómo se cierra un 1 a 0? ¡Con otro gol hermano! ¡Había que hacer el segundo para no sufrir! ¡Qué inocencia, Dios mío!
Hubo tiempo para que Funes Mori se errara el gol increíble de cada domingo y ya no quedaban ganas de putear.
-¡El domingo, cueste lo que cueste, hay que ganar! Quedamos un poco lejos. ¡Somos más regaladores que Papá Noel!


Dejá tu comentario