18 de enero 2011 - 00:00

Relacionan a los hermanos Juliá con la “narcomodelo”

La Justicia argentina buscará un posible vínculo entre los tres detenidos en España por el caso del avión cargado de cocaína y la colombiana Angie Sanclemente Valencia, conocida como la «narcomodelo».

El nexo, según los investigadores locales, quedó planteado a partir de un vuelo realizado por los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá a Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, en abril del año pasado.

La línea de investigación fue sugerida por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) a los jueces en lo Penal Económico que tienen en sus manos ambas causas: Marcelo Aguinsky, que lleva adelante el expediente de Sanclemente Valencia, y Alejandro Catania, que instruye las derivaciones locales del hallazgo de cocaína en el aeropuerto El Prat, de Barcelona.

«La información surgió de un cruce realizado entre los datos que brindaron todos los servicios de inteligencia que siguen los temas de narcotráfico», le confirmó a este diario una fuente oficial.

Viaje previo

La «narcomodelo», procesada por Aguinsky y a punto de ir a juicio oral por estar acusada de ser la presunta jefa de una red de tráfico de estupefacientes, negó días atrás cualquier vínculo con los hermanos Juliá y con Matías Miret, el otro ocupante del jet Challenger detenido en España desde el 2 de enero.

Sin embargo, los investigadores locales creen que en un viaje realizado el año pasado a Bolivia, los hermanos Juliá llevaron consigo a otros tres ocupantes: el colombiano John Wilson Díaz Vélez y los argentinos Carlos Luaces (sindicado como socio de Gustavo Juliá) y Daniel Amitrano, este último ligado a Sanclemente Valencia.

La causa que instruyen Catania y el fiscal Miguel Schamun seguía ayer bajo secreto de sumario. Para esta semana se prevé que el juez resolverá sobre una sugerencia de la PSA para que le requiera a

la Justicia española el envío de la información contenida en la computadora de a bordo del jet Challenger.

Críticas

Los especialistas dijeron que los datos de ese aparato serán los únicos que podrán dilucidar el peso de la aeronave en sus distintas escalas (pasó de la base militar de Morón a Ezeiza, de ahí a Cabo Verde y finalmente aterrizó en Barcelona, donde fue detenido) y de ese modo establecer en qué lugar fue cargada la cocaína.

El caso generó duras críticas de la oposición política local por la presunta falta de controles sobre los aviones. Pero también provocó una dura pelea interna entre los organismos a cargo de la vigilancia: como informó este diario, la PSA alegó no haber tenido tiempo para controlar la aeronave porque la Aduana recién le comunicó diez minutos antes de su partida desde Ezeiza. Este diario intentó comunicarse ayer sin éxito con directivos de la Aduana, que no contestaron los llamados.