Durante la sesión que realizó ayer el Senado, los legisladores renovaron tres butacas que le corresponden a la Cámara en la Auditoría General de la Nación, órgano que comanda el experimentado peronista Oscar Lamberto.
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El bloque PJ-FpV, en calidad de mayoría, ratificó por ocho años más al respetado justicialista Javier Fernández y propuso a la renunciante senadora nacional Graciela de la Rosa por la saliente cristinista Vilma Castillo.
De la Rosa logró el apoyo de la bancada que lidera el rionegrino Miguel Pichetto tras semanas de tensión e indefinición por el cargo en cuestión.
Fernández estuvo confirmado desde antes de poner en debate la renovación de las butacas en la AGN -al igual que el radical Alejandro Nieva, también reelecto-, pero para el lugar de Castillo se postularon tres senadoras nacionales: de la Rosa (Formosa, ahora exlegisladora), María Laura Leguizamón (Buenos Aires), y Marina Riofrío (San Juan), quienes finalizan su mandato este año.
"Estos cargos duran ocho años y es fundamental ver quién tiene terminal. ¿A quién vamos a llamar cuando la auditora tuviera que responder el teléfono? Hay candidatas que se cortaron e hicieron su juego propio cuando las necesitamos en el Congreso, y eso no se olvida", disparó la semana pasada un operador premium del PJ a Ámbito Financiero.
Bajo esa lógica, y tal como anticipó este diario, De la Rosa contaba con mayores chances gracias al respaldo de su gobernador Gildo Insfrán, quien ayer salió beneficiado. "Insfrán tenía casi asegurada la reelección de De la Rosa en el Senado. Pero entre eso y tener un poco más de poder con una auditora, ¿qué querría un peronista?", explicaron a este diario desde el justicialismo.
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