La baja en las cotizaciones hizo que la producción de soja
perdiera rentabilidad.
Las continuas subas en los costos de producción y las bajas en los precios internacionales de los commdodities agrícolas hicieron que la soja deje de ser rentable, principalmente en los campos ubicados lejos de los puertos. Algunos analistas estiman que la rentabilidad de la oleaginosa bajó hasta 25% en seis meses, mientras que las del girasol, maíz y trigo, en promedio, cayeron 50%.
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Actualmente, en Salta, la oleaginosa deja un margen bruto alrededor de u$s 130 por hectárea, mientras que en Santiago del Estero la rentabilidad ronda los u$s 195 por hectárea. Los insumos como los agroquímicos acumulan alzas de 50% y a pesar de que en los últimos quince días algunos presentaron bajas, éstas son mínimas y no llegan a 10%. «Mientras que el barril de petróleo está por debajo de u$s 60, los agroquímicos que son sus derivados están muy lejos de esas bajas: sólo cayeron alrededor de 10% o 15%. No podemos pagar insumos tan caros; así la actividad agropecuaria ya no es rentable», afirmó a Ambito Financiero Alfredo Rodes, especialista en trigo de Carbap.
Las materias primas representan 40,5% de las exportaciones, y el año pasado se vendieron al exterior u$s 55.782 millones, con un precio de la soja a u$s 384 la tonelada. Este año, el país tenía previsto crecer mucho más, pero no superará esos mismos números, pese a que la oleaginosa llegó a valer por encima de u$s 600 la tonelada a mitad de año. En la actualidad, para obtener un margen bruto por hectárea de $ 1.000, se requiere obtener en soja 40% más que los rindes actuales; y para el trigo hay que producir 4,6 toneladas de grano por hectárea, pero el estado climático y la nula inversión en tecnología transforman esos índices en una utopía para 80% de los productores, según datos de empresas privadas.
El problema actual para los productores agropecuarios es salvar lo que se pueda en una incierta campaña agrícola, que para algunos analistas ya está perdida de antemano por la rentabilidad negativa y por la escasez de precipitaciones en el ciclo agrícola.
Ganadería
Pero los altos costos no sólo golpean a la agricultura; por caso, la ganadería también atraviesa una importante crisis. Los más afectados son los productores de feed lots (engorde a corral) debido a las subas de los alimentos balanceados y la poca oferta de granos en el mercado -porque los productores retienen sus cereales en los campos para no malvenderlos-, lo que hace que suban los precios.
El gobierno apunta a solucionar el conflicto de los feed lots a través de los subsidios. La semana pasada, la Oficina Nacional de Control Agropecuario (ONCCA) entregó compensaciones por $ 13,8 millones distribuidos entre 29 feed lots. En el año sumaron unos $ 350 millones. Sin embargo, los productores no están de acuerdo con estos subsidios; por el contrario, afirman que para poder acceder a cobrarlos, deben someterse a trámites largos y burocráticos y aún así no siempre logran percibirlos. Además, sostienen que el gobierno beneficia a la agroindustria otorgándole mayor cantidad de compensaciones.
Cabe recordar que desde que puso en marcha el sistema de compensaciones y aportes no reintegrables (subsidios) al sector agropecuario, la oficina que dirige Ricardo Echegaray distribuyó $ 3.576 millones.
Gasoil
Otro tema preocupante es la escasez y los sobreprecios del gasoil en el interior del país. En algunas localidades este combustible se cotiza a $ 3,50/$ 4 el litro, cuando no debería sobrepasar los $ 2 ya que -en teoría- está subsidiado por el gobierno.
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