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Republicanos mortifican a Obama, rechazan su plan y miran a 2012
Barack Obama se apresta a abordar el helicóptero presidencial Marine One, que partiría de la Casa Blanca a Columbus, Ohio. Su impopularidad avanza de la mano del alto desempleo y el incremento de la pobreza.
La reacción de los republicanos surgió en momentos en que impactó la difusión del índice de pobreza de 2010, cuando subió por cuarto año consecutivo (ver nota aparte), y en el marco de una caída de la popularidad del mandatario demócrata, que en 14 meses buscará la reelección.
En un discurso en el Senado, el líder republicano Mitch McConnell condenó la propuesta de la Casa Blanca, valuada en u$s 447.000 millones, debido a que se financia con incrementos tributarios «permanentes». «Lo que el presidente propuso hasta ahora no es serio. Y no es un plan de empleo», afirmó McConnell.
Obama había urgido a los republicanos a votar sin dilaciones ni «juegos políticos» su proyecto por considerar que no elevaba el déficit fiscal y que estaba plenamente financiado. Con poco margen, el mandatario demócrata ensayaba ayer, según The New York Times, recortes al sistema de salud, una vaca sagrada para importantes sectores de su formación política, como forma de compensar el previsible rechazo republicano a la creación de impuestos.
El presidente de la Cámara de Representantes, el también republicano John Boehner, afirmó que los legisladores de ambos partidos «necesitan hallar un terreno común» para apuntalar el crecimiento del empleo.
A su vez, el número dos de los republicanos en la Cámara baja, Eric Cantor, dijo que su bancada no apoyará las alzas de impuestos que pretende llevar adelante Obama para financiar su plan y que el tema podría posponerse hasta después de las elecciones.
«Quizás el tema tributario, quizás algunos de estos otros temas, tendrán que dejarse para la elección» presidencial, dijo Cantor.
En tanto, la Oficina de Presupuesto del Congreso estimó ayer que el índice de desempleo permanecerá en torno al 9% el año que viene, y que el crecimiento se recuperará a un modesto 2,5%. Este pronóstico resulta sombrío para las posibilidades electorales del mandatario, cuyo nivel de aprobación se ha desplomado al 43%
El director de ese organismo, Douglas Elmendorf, estimó durante una audiencia legislativa que el país estará «muy por debajo de su potencial económico» por varios años.
Crecimiento débil, esperado en un 1,5% este año, significará una lenta creación de puestos de trabajo, dijo Elmendorf a una recientemente creada comisión del Legislativo para reducir el déficit fiscal federal. La tasa de desempleo se ubicó en el 9,1% el mes pasado.
Los datos y consenso de previsiones «sugieren que el crecimiento económico para el resto del año y el próximo será probablemente más débil de lo que la agencia anticipó», dijo.
El mandatario reconoció el lunes que cometió «errores» al enfrentar la crisis económica, pero recalcó que su política es la correcta para sacar al país de su mayor encrucijada desde la Gran Depresión de 1929.
El trasfondo de una oposición cada vez más dura de los republicanos viene dado por el auge del Tea Party, el sector derechista que en las legislativas de medio término de 2010 logró imponer a sus candidatos en varios distritos. Su base movilizada llevó a dirigentes republicanos tradicionales a radicalizar sus posturas de cara a la competencia interna.
El Tea Party obtendría una victoria de alto valor simbólico si ganaba anoche la elección del representante (diputado) del 9° distrito de Nueva York que comprende los barrios de Queens (noreste) y Brooklyn (sudeste), con cerca del 15% de votantes hispanos, y que es un bastión demócrata. El cargo quedó vacante por la renuncia del demócrata Antonhy Weiner, afectado por un escándalo sexual.
Según las encuestas, el candidato ultraconservador Bob Turner aparecía con una ventaja del 47% contra el 41% sobre el demócrata David Weprin.
«Si Turner gana, se deberá más que nada a la increíble impopularidad de Barack Obama que afecta a su partido en el distrito», señalaron expertos de la encuestadora PPP (Public Policy Polling).
«Cuando miro los tres años pasados, creo que hemos manejado una situación muy, muy difícil», se sinceró Obama esta semana ante periodistas. «Por supuesto que cometimos errores. Cuando uno enfrenta una crisis histórica como ésta, no todo puede ser perfecto», subrayó.
Agencias Reuters, AFP y DPA, y Ámbito Financiero


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