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Rescate del Tesoro a bancos suma otros u$s 2 billones

El plan contempla la compra de activos «tóxicos», la inyección de capital en entidades, la ampliación del crédito de forma directa por parte de la Reserva Federal y ayudas a los propietarios de viviendas que están al borde del embargo.
Geithner dispone de u$s 350.000 millones destinados por el Congreso para el programa de rescate financiero el año pasado y hasta ayer no pidió más dinero. No obstante, para la administración Obama esa cifra es insuficiente para frenar los problemas financieros y pretende que su plan ejerza un impacto mucho mayor en los mercados con la atracción de capital privado y con el empleo de recursos de la Fed. Hasta el mismo Geithner reconoció ante el Senado ayer que no podía descartar la posibilidad de pedir fondos adicionales.
«Vamos a perseverar con esto hasta que lo resolvamos», dijo posteriormente Geithner en la cadena de televisión CNBC, en un mensaje que no llegó a transmitir a los inversores. Lo más fuerte que expresó fue: «Esta es una crisis aguda y severa. Tenemos que ser honestos con la gente acerca de lo duro que va a ser». El Dow Jones cayó un 4,6% ayer, en su mayor disminución diaria desde el 1 de diciembre. Además, las acciones bancarias bajaron entre un 10% y un 15% (ver aparte).
El plan de Geithner resucita la idea original de comprar la deuda de mala calidad de los bancos, que debía haber sido el propósito del fondo establecido por el Congreso el año pasado a instancias de la administración de George W. Bush.
En ese momento el Legislativo aprobó una dotación de u$s 700.000 millones, pero el Gobierno de Bush usó la primera mitad para comprar acciones de bancos y dar préstamos a la industria automotriz.
Según el plan de Geithner, una nueva entidad público-privada comprará títulos tóxicos por valor de u$s 500.000 millones. Eventualmente su cartera se ampliará hasta u$s 1 billón. El precio de esos activos se desconoce, pues actualmente nadie quiere comprarlos. La participación de inversores pretende resolver esa disyuntiva, ya que el Tesoro asume que el sector privado, respaldado por el dinero público, fijará un valor justo una vez que se reanude el mercado.
El segundo elemento del plan es la ampliación de un programa de la Reserva Federal para financiar de manera directa la compra de créditos. En un principio iba a ascender a u$s 200.000 millones y ahora podrá alcanzar u$s 1 billón.
Además de adquirir préstamos estudiantiles, de tarjetas de crédito y para automóviles, como estaba previsto, la Fed también podrá comprar préstamos hipotecarios. Con esto pretende saltarse a los bancos, que son reticentes a prestar a las empresas y consumidores, e incentivar el crédito directamente. El Gobierno aportará u$s 100.000 millones a este programa.
El plan también mantiene las inyecciones de capital en los bancos, pese a las protestas de buena parte de los legisladores republicanos y demócratas sobre cómo se han llevado a cabo hasta ahora, pues el Gobierno no sabe para qué usaron los fondos.
Geithner admitió que dar «grandes cantidades de dinero de los contribuyentes a las mismas instituciones que ayudaron a causar la crisis, con poca transparencia y supervisión, ha aumentado la desconfianza pública».
Agencias EFE, Reuters y AFP


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