28 de enero 2009 - 00:00

Retiró Italia a su embajador en Brasil

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En esta foto de archivo de marzo de 2007, el militante italiano de extrema izquierda Cesare Battisti es escoltado por la Policía tras arribar al aeropuerto de Brasilia.
Roma - La tensión entre Italia y Brasil por la concesión del estatus de refugiado político a Cesare Battisti -ex terrorista de ultraizquierda condenado a cadena perpetua en ausencia en Roma por cuatro homicidiosdesembocó ayer en una crisis diplomática, luego de que el Gobierno de Silvio Berlusconi convocara a su embajador en Brasilia, Michele Valensise, para consultas políticas.

La medida fue decidida por el canciller Franco Frattini, de común acuerdo con el premier Silvio Berlusconi, luego de que fueran informados de que el fiscal general de Brasil, Antonio Fernando de Souza, se había expresado a favor de archivar el pedido de extradición presentado por Italia contra Battisti, actualmente encerrado en una cárcel de Brasilia.

Battisti «es un terrorista, no un refugiado», dijo Frattini, quien definió de «grave e inaceptable» la posición expresada por el fiscal general brasileño. «Habíamos auspiciado un cambio de opinión, y una reflexión más profunda: el hecho de decidir luego de sólo 48 horas y sin haber objetivamente evaluado la situación como habíamos requerido nos parece indicar una voluntad de querer cubrir lisa y llanamente la decisión política del ministro brasileño de Justicia», subrayó el jefe de la diplomacia italiana.

Fuentes oficiales italianas indicaron por su parte que la convocatoria a Roma del embajador Valensise debe ser vista como una señal hacia Brasil, mientras se aguarda una decisión del Supremo Tribunal Federal (STF), que debería llegar en los primeros días de febrero.

No vinculante

Las fuentes apuntan que para la normativa brasileña la opinión del fiscal general, solicitada por el presidente del STF, Gilmar Mendes, no es vinculante, por lo que aún queda la posibilidad de que el máximo órgano judicial del país no archive el pedido italiano.

La decisión del ministro brasileño de Justicia, Tarso Genro, a favor del pedido de refugio político presentado por Battisti -señalan las mismas fuentes-llegó luego de una decisión contraria,adoptada por un voto de diferencia, de partedel Consejo Nacional de Refugiados ( CONARE) del gigante sudamericano.

No se excluye sin embargo la posibilidad de que si el STF confirmara la opinión del fiscal general, Italia eleve el caso Battisti por encima de las relaciones bilaterales, por ejemplo llevándolo a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Al cierre de esta edición, Frattini reclamó nuevamente a su par brasileño, Celso Amorim, la extradición del ex militante.

En 1993 Battisti, ex miembro del grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), brazo de las Brigadas Rojas, fue juzgado en rebeldía en Italia y condenado a cadena perpetua como autor de los asesinatos de Antonio Santoro, Lino Sabbadin, Andrea Campagna y Pierluigi Torregiani. Battisti siempre negó su responsabilidad en esos hechos desde Francia, donde vivía refugiadodesde 1990 y cuyas autoridades aprobaron en 2004 la extradición a Italia.

Uno de los testigos que aportó elementos para condenar al izquierdista recibió numerosos beneficios del Gobierno italiano como arrepentido. Por esa causa, las autoridades brasileñas ponen en duda su declaración y muestran un «fundado temor de persecución» contra Battisti si se lo devuelve a su país.

Aunque la Cancillería brasileña quiso enfriar ayer el tono de la disputa sosteniendo que la convocatoria del embajador Valensise «no tendrá efectos sobre las relaciones diplomáticas» bilaterales, en Roma fuentes allegadas a la presidencia de la república hablaron de una creciente «irritación» ante la actitud brasileña.

Por lo pronto, no sólo han sido suspendidos todos los preparativos para una visita a Brasil de Berlusconi -que aun habiendo sido formalizada estaba por ser fijada para comienzos de marzo-, sino que las fuentes subrayan que en las condiciones actuales «no viajará ni siquiera un subsecretario».

No ha sido comprometida, sin embargo, la invitación a Lula para que participe en la cumbre del grupo de países más industrializados (G-8) que se llevará a cabo en julio próximo en Cerdeña, a pesar de que miembros del gabinete propusieron a Berlusconi suspenderla a causa del caso Battisti.

Varios ministros del Gobierno de Silvio Berlusconi pidieron represalias contra Brasil por el caso Battisti, e inclusive solicitaron que se anule un partido de fútbol amistoso entre las dos selecciones previsto para el 10 de febrero en Londres. Esa acción fue rechazada inmediatamente por el presidente de la Liga Italiana de Fútbol, Antonio Mattarrese.

Después de que Francia rechazara entregar en octubre pasado a la ex militante de las Brigadas Rojas Marina Petrella, el asilo político concedido a Cesare Battisti priva a Italia de otro activista de los sangrientos «años de plomo» (1969-1980), durante los cuales se cometieron unos 600 atentados que causaron la muerte de unas 300 personas.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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