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Retiró Italia a su embajador en Brasil
En esta foto de
archivo de
marzo de
2007, el
militante
italiano de
extrema
izquierda
Cesare Battisti
es escoltado
por la Policía
tras arribar al
aeropuerto de
Brasilia.
La decisión del ministro brasileño de Justicia, Tarso Genro, a favor del pedido de refugio político presentado por Battisti -señalan las mismas fuentes-llegó luego de una decisión contraria,adoptada por un voto de diferencia, de partedel Consejo Nacional de Refugiados ( CONARE) del gigante sudamericano.
No se excluye sin embargo la posibilidad de que si el STF confirmara la opinión del fiscal general, Italia eleve el caso Battisti por encima de las relaciones bilaterales, por ejemplo llevándolo a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Al cierre de esta edición, Frattini reclamó nuevamente a su par brasileño, Celso Amorim, la extradición del ex militante.
En 1993 Battisti, ex miembro del grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), brazo de las Brigadas Rojas, fue juzgado en rebeldía en Italia y condenado a cadena perpetua como autor de los asesinatos de Antonio Santoro, Lino Sabbadin, Andrea Campagna y Pierluigi Torregiani. Battisti siempre negó su responsabilidad en esos hechos desde Francia, donde vivía refugiadodesde 1990 y cuyas autoridades aprobaron en 2004 la extradición a Italia.
Uno de los testigos que aportó elementos para condenar al izquierdista recibió numerosos beneficios del Gobierno italiano como arrepentido. Por esa causa, las autoridades brasileñas ponen en duda su declaración y muestran un «fundado temor de persecución» contra Battisti si se lo devuelve a su país.
Aunque la Cancillería brasileña quiso enfriar ayer el tono de la disputa sosteniendo que la convocatoria del embajador Valensise «no tendrá efectos sobre las relaciones diplomáticas» bilaterales, en Roma fuentes allegadas a la presidencia de la república hablaron de una creciente «irritación» ante la actitud brasileña.
Por lo pronto, no sólo han sido suspendidos todos los preparativos para una visita a Brasil de Berlusconi -que aun habiendo sido formalizada estaba por ser fijada para comienzos de marzo-, sino que las fuentes subrayan que en las condiciones actuales «no viajará ni siquiera un subsecretario».
No ha sido comprometida, sin embargo, la invitación a Lula para que participe en la cumbre del grupo de países más industrializados (G-8) que se llevará a cabo en julio próximo en Cerdeña, a pesar de que miembros del gabinete propusieron a Berlusconi suspenderla a causa del caso Battisti.
Varios ministros del Gobierno de Silvio Berlusconi pidieron represalias contra Brasil por el caso Battisti, e inclusive solicitaron que se anule un partido de fútbol amistoso entre las dos selecciones previsto para el 10 de febrero en Londres. Esa acción fue rechazada inmediatamente por el presidente de la Liga Italiana de Fútbol, Antonio Mattarrese.
Después de que Francia rechazara entregar en octubre pasado a la ex militante de las Brigadas Rojas Marina Petrella, el asilo político concedido a Cesare Battisti priva a Italia de otro activista de los sangrientos «años de plomo» (1969-1980), durante los cuales se cometieron unos 600 atentados que causaron la muerte de unas 300 personas.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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