14 de abril 2011 - 00:00

Revelan detalles más sórdidos de las fiestas de Berlusconi

Roma - Dos jóvenes italianas revelaron a la Fiscalía de Milán con lujo de detalles escabrosos sus experiencias personales en una de las numerosas fiestas privadas de Silvio Berlusconi, levantando nuevas controversias por el contenido sexual de lo que fue definido por el primer ministro como «cenas elegantes».

Los dos principales diarios del país, Il Corriere della Sera y La Repubblica, recogieron ayer el contenido de una declaración con todo tipo de detalles que el último lunes entregaron a la Fiscalía de Milán Ambra Battilana y Chiara Danese, dos jóvenes que con 18 años acudieron a una fiesta de Berlusconi en la noche del pasado 22 de agosto en su mansión de Arcore (próxima a Milán).

En un comunicado de prensa divulgado ayer, los abogados de Berlusconi, Piero Longo y Niccoló Ghedini, aseguraron que esas declaraciones son «carentes de todo fundamento» y «contrastan con numerosas indicaciones de signo completamente opuesto».

«Yo no tenía ninguna intención de hablar. Me sentí obligada por la repercusión que ha tomado el caso y, sobre todo, por el hecho de que en mi pueblo he sido injustamente considerada como una prostituta. Es una denigración estar en boca de todos; me molestan continuamente con llamadas anónimas», afirmó Chiara.

Las chicas explicaron cómo llegaron hasta la mansión del jefe de Gobierno a través del director de informativos de su canal de televisión privado Rete Quattro, Emilio Fede, a quien conocieron con motivo de unas pruebas para ser «meteorine», las jóvenes que ofrecen la información meteorológica en la cadena.

Según el testimonio de las jóvenes, Emilio Fede se pasó toda la cena tocándoles las piernas y que, sólo quince minutos después de sentarse a la mesa, algunas de las chicas se descubrieron los senos, se los ofrecieron a Berlusconi para que los besara y, a su vez, le tocaron los genitales al premier.

«Berlusconi nos hace traer una estatuilla. Es una especie de caparazón. Del caparazón sale un enano con un pene grande. La estatuilla tiene las dimensiones de una botella de agua de medio litro. El pene está visiblemente desproporcionado. Berlusconi hace que circule la estatuilla entre las chicas. Y les pide que besen el pene», afirmó Chiara.

Chiara Danese agregó que «llegado a un cierto momento, el Presidente preguntó: ¿Están listas para el bunga bunga?. Y las chicas en coro contestaron Sííííí».

Es entonces, en la narración de las chicas, que Berlusconi y sus invitados descienden al subsuelo, a una sala dispuesta como una pequeña discoteca con una barra vertical en medio, en torno a la que las chicas bailaban, mostraban el trasero y se acercaban a Berlusconi para tocarlo y dejarse tocar.

«Mientras bailan, se acercan a Berlusconi, lo tocan y se hacen tocar, ése es el juego que él llama el bunga bunga», afirmaron las jóvenes, según las cuales Fede y Berlusconi «incitaron a las demás para que nos hicieran entrar en el juego, diciéndoles: Desnúdenlas, que se desnuden», contó Chiara Danese.

Afirmaron que «a este punto estábamos literalmente aterrorizadas, queríamos irnos y no sabíamos cómo hacerlo».

Agencias EFE y ANSA, y Ámbito Financiero

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