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Revivió en París la música de un Piazzolla infrecuente
La formación tanguera que dirige Juan José Mosalini hizo bailar a franceses y argentinos en el Centro Cultural Cent Quatre de París, donde se recrearon olvidadas partituras de Piazzolla.
Tras el descontracturado discurso de Lombardi, acompañado en el escenario y traducido por Gabriela Ricardes, coordinadora de las distintas disciplinas que integran la representación criolla, el músico Gustavo Mozzi, encargado de la programación tanguera, Jean François Gueganno, director del Instituto Francés (organizador junto a Cultura porteña de este ciclo de intercambio entre ambas ciudades) y el director del Cent Quatre, Jose Manuel Gonçalves, un público mixto de argentinos y franceses, entre los que se encontraba el embajador argentino en Francia, Aldo Ferrer, aplaudió y también bailó tango tradicional el sábado a la noche.
Antes de los discursos, bailó la asombrosa pareja campeona mundial de tango escenario 2011, seguida por los veteranos Gloria y Eduardo, quienes arrancaron la primera ovación de la noche sacándole -literalmente- viruta al piso (no bailaron en el escenario sino abajo, cerca de las mesas del público).
Después de una pequeña pieza de cámara interpretada por Milena Plebs, la formación tanguera, también mixta, integrada entre otros por el histórico violinista de Piazzolla, Fernando Suárez Paz, el pianista Nicolás Ledesma y el joven bandoneonista Lautaro Greco, interpretó las partituras recuperadas mediante la retranscripción de grabaciones existentes de tangos que Piazzolla había compuesto en París a mediados de los 50, incentivado por su profesora de música clásica Nadia Boulanger, partituras que él mismo quemó en uno de sus míticos arranques.
«Suárez Paz me lo confirmó», contó Mozzi. «Me dijo que cuando Piazzolla empezó a quemarlas en el piso, él fue trayendo una hacia sí con el pie, la salvó y todavía la conserva». Lo cierto es que, por más tempranas que fueran y a él le hayan conformado tan poco como para prenderles fuego, esas partituras mostraban ya el talento del autor marplatense. La parte cantada estuvo a cargo de María Graña, acompañada por el cuarteto de Pablo Agri, lo mismo que el experimentado Raúl Lavié, que se metió a la gente en el bolsillo desde la primera canción. Al final, los presentes tuvieron oportunidad de mostrar sus habilidades con el dos por cuatro al son de la formación que dirige el argentino residente en Paris Juan José Mosalini. Y, la verdad, muchos de ellos lo hacían muy bien, para vergüenza de muchos argentinos que miraban desde afuera.
Ese día fue todo tango en el Cent Quatre, con clases para iniciados y principiantes y concurridos conciertos de las formaciones de Pablo Agri y Mosalini. El viernes, era muy otro el clima y muy otra la edad del público. Confirmando lo que habían dicho a este diario más temprano Jean François Gueganno y el director del enorme complejo que en otros tiempos fue la Compañía de Pompas Fúnebres municipal (todavía tiene el cartel en la entrada), sobre que el Cent Quatre es el lugar cultural de moda hoy en Paris, cientos de jóvenes pulularon, cerveza u otro brebaje en mano, toda la noche por las distintas salas donde pasaba de todo.
Era la «noche electrónica» del Tandem, que mezcló «electrotango» de Supervielle, por ejemplo, con «electrocumbia», entre otras cosas. Lo más interesante era ver la diversidad de posibilidades que ofrece el complejo. A saber: una sala donde se podía ver cortos argentinos, sobre todo con imágenes de Buenos Aires: otra en la que se podía jugar al metegol mientras un presentador con la camiseta argentina contaba, en francés, la historia de los mundiales ganados por nuestra selección; otra donde, por 50 euros, daban un traje de baño y una toalla para poder meterse en unas enormes tinas de agua caliente; en otra daban masajes a gente en el suelo; también había peluqueros, de cierta fama al parecer, cortando el pelo a quien se animara; otra en que daban masajes a la gente en el suelo. Y así sucesivamente.
Algunas cifras: Según Gonçalves, un portugués que dice haberse inspirado para su gestión en el libro «Mil escenarios» de Gilles Deleuze, entre viernes y sábado pasaron por el Cent Quatre algo así como 3000 personas (2000 el viernes joven y 1000 el sábado tradicional), con las entradas agotadas varios días antes. Esto último pese a que se decidió no hacer publicidad gráfica «porque hay que invertir bien el dinero del presupuesto en estos tiempos de crisis», dijo Gueganno. En cambio, habilitaron una página web, que también según el director del Instituto Francés, es visitada por miles de personas cada hora.
Debe ser cierto, ya que los dos días quedó gente afuera. En cuanto a presupuestos, el Cent Quatre cuenta este año con 10,5 millones de euros, 8,5 de ellos provenientes de «finanzas públicas, vale decir de la Alcaldía», aclara Gueganno, y el resto de lo obtenido en boletería, mecenas e intercambios con bancos, entre otras cosas.
* Enviada Especial


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