En el texto en el que se comunica la medida, firmado por la fiscal federal en Misisipi, Felicia Adams, se añadió que la investigación en curso destapó una nueva información, pero no especificó su contenido. Únicamente, un agente del FBI testificó que no se habían encontrado pruebas en la casa de Curtis que lo conectaran con los envíos de la sustancia, que puede causar la muerte si es inhalada.
Curtis, en conferencia de prensa con sus abogados, dio las gracias a Dios por haber sido liberado. "No soy un criminal, sólo quiero continuar con mi vida. No más cámaras, no más teléfonos", subrayó Curtis. "Respeto al presidente Obama y amo a mi país, y nunca haría nada en su contra", añadió. Uno de sus abogados aseguró que otro vecino de Tupelo, la misma localidad que la de Curtis, un tal Everett Dutschke, le tendió una trampa para culparlo de los hechos.
| Agencias EFE y Reuters |


Dejá tu comentario