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Rígidas penas a violentos abren polémica en Londres
Los cuatro años a los que fueron sentenciados dos jóvenes por enviar mensajes en Facebook animando a provocar altercados o los cinco meses que pasará entre rejas una mujer que aceptó unos pantalones robados causaron críticas entre la clase política británica y activistas de derechos civiles.
El Gobierno de coalición evidenció ayer además nuevas fricciones, al criticar los liberaldemócratas sentencias que consideran exageradas, mientras el primer ministro, David Cameron, aboga por la mano dura.
«Los tribunales están enviando un mensaje de dureza, y creo que es bueno que puedan hacer eso. Lo que pasó en nuestras calles fue espantoso, y la Justicia debe dejar muy claro que no será tolerado», afirmó el «premier».
Cameron argumentó que la Justicia debe utilizar las sentencias para disuadir a los jóvenes de volver a cometer nuevos actos de vandalismo.
En la misma línea se expresó el juez del tribunal de Chester (noroeste de Inglaterra), que sentenció a los dos jóvenes a cuatro años de cárcel por publicar mensajes en Facebook.
El magistrado Elgan Edwards afirmó que espera que la pena resulte una medida «disuasoria», mientras un responsable policial de la ciudad, Phil Thompson, adujo que es «fácil de entender» la dureza judicial con ambos jóvenes, de 21 y 22 años, «si se considera el impacto que tuvo la tecnología en la organización de los disturbios».
Roger Smith, portavoz de la organi-zación progresista Justice, aseguró que las sentencias que se están dictando «son completamente desproporcionadas»
y crearán «un problema a más largo plazo».
El activista señaló que en el futuro la Justicia británica tendrá que enfrentarse a nuevos casos que generarán alarma social, por lo que no puede subir el listón de la dureza judicial hasta cotas «insostenibles».
Desde que estalló la ola de actos vandálicos el sábado 6 de agosto en el barrio londinense de Tottenham, la Policía arrestó a casi 2.800 personas en diversas ciudades de Inglaterra, de las cuales 1.277 recibieron cargos.
Una vez que se apagaron los disturbios el 10 de agosto, el sistema de Justicia comenzó a dictar sentencias rápidamente y muchos de los casos se elevaron directamente desde tribunales locales a instancias superiores, con capacidad de dictar sentencias más duras.
La polémica se suscitó a raíz de procesos como el de una mujer, madre de dos hijos, condenada a cinco meses de prisión por aceptar unos pantalones que sabía que habían sido robados de un centro comercial en Manchester.
También está el caso de un londinense de 23 años que robó botellas de agua en un supermercado por valor de cuatro euros y ahora afronta una pena de seis meses de prisión, o el de un joven de 22 años que podría ser encarcelado por sustraer dos cucharadas de helado.
Algunos diputados liberaldemócratas, integrantes del Gobierno de coalición con los conservadores de Cameron, criticaron sentencias que consideran exageradas después de que su líder, el viceprimer ministro Nick Clegg, propusiera un «sistema de pago para los alborotadores» menos severo, como reparar las calles destruidas.
«Hay casos de personas que cometieron pequeños delitos por los que, si los hubieran perpetrado el día anterior a los disturbios, habrían recibido sentencias de una naturaleza muy distinta», opinó el diputado liberaldemócrata Tom Bake.
La organización Justice predijo además una oleada de recursos contra estas duras sentencias, como ya anunció que hará uno de los jóvenes condenados por enviar mensajes a través de Facebook.
Agencia EFE


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