Rivales de Moyano buscan sumar con los aliados de Barrionuevo

Edición Impresa

El armado de una nueva CGT afín al Gobierno, con el metalúrgico Antonio Caló a la cabeza, avanza de manera silenciosa. A la par de las negociaciones con el Gobierno a la espera de concesiones para las obras sociales sindicales, los rivales de Hugo Moyano gestionan incorporaciones al bloque opositor con vistas al congreso que harán el 3 de octubre próximo. Entre los principales pases en tratativa están los de dirigentes que hoy reportan a la fracción del gastronómico Luis Barrionuevo, la denominada CGT Azul y Blanca.

Ese sello, que armó Barrionuevo en 2008, perdió presencia y capacidad de influencia en los últimos meses, opacado por la pelea entre el camionero y los «gordos», «independientes» y exaliados de Moyano. Si el líder de los choferes optó por ponerse al frente de la oposición política, y sus rivales por salvaguardar el diálogo con el Ejecutivo, el gastronómico quedó virtualmente aislado de ambos grupos y sin chances de obtener beneficios de una tercera posición.

La Azul y Blanca es un conglomerado de sindicatos pequeños y medianos con una relativa capacidad de movilización y presión. En su mayoría no constituyen gremios estratégicos y apenas un puñado de ellos cuenta con un número significativo de afiliados. El principal objetivo a cooptar por parte de los opositores a Moyano es Carlos Acuña, líder del sindicato de trabajadores de estaciones de servicio. El argumento, que repiten a cada aliado del gastronómico, es que en una futura conducción de la CGT obtendrán mayores beneficios producto del diálogo que reabrió con ellos el Ejecutivo.

Cuando fundó el sello, Barrionuevo renunció a participar en la conducción de la CGT y alegó haberse llevado a 56 gremios consigo. Además de Acuña, lo acompañaron entre otros Angel García (personal de seguridad), Oscar Rojas (maestranza), César González (vialidad) y Luis Cejas (viajantes). También militan en el sector dirigentes de los sindicatos del vidrio, del turf, farmacia, juegos de azar, carga y descarga, tabaco y fracciones de los gremios del plástico y de los trabajadores químicos.

En el trayecto, el gastronómico perdió laderos estratégicos como Ricardo Cirielli, jefe de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), y Alberto Roberti, líder de la federación nacional de trabajadores petroleros. Cirielli se cobijó bajo el ala de Moyano y pasó a ser uno de sus principales consejeros, en tanto que Roberti coqueteó durante un tiempo con los sectores del camionero y de sus opositores, para quedar en la actualidad en una instancia de indefinición en la interna de la CGT y más ligado a la política mediante su esposa, Mónica López, en la estructura de Francisco de Narváez.

Antes del congreso del 12 de julio último en Ferro, en que Moyano se hizo reelegir, Barrionuevo osciló entre acompañar al camionero en protestas puntuales e integrar la futura CGT de los «gordos» e «independientes». Como argumento, esgrimió que el medio centenar de sindicatos de su Azul y Blanca sumaba unos 400 congresales de los cerca de 2.000 totales.

Sus movimientos pendulares terminaron por condenarlo al ostracismo. Moyano desistió de sumarlo una vez que el gastronómico le exigió secundarlo, como alternativa de máxima, o bien condicionar el armado del futuro Consejo Directivo con presencias de la Azul y Blanca. En el medio, Barrionuevo asistió primero y luego se ausentó de los encuentros que realizaron los opositores en los gremios de la construcción (UOCRA) y metalúrgico (UOM).

A la desconfianza de sus pares de la CGT se suma que Cristina de Kirchner lo tiene como uno los dirigentes por los que profesa mayor desprecio. La inquina se remonta a abril de 2003, cuando la entonces senadora nacional por Santa Cruz fue recibida en Catamarca con huevazos por parte de los partidarios de Barrionuevo, que en esa época apoyaba la reelección de Carlos Menem en la contienda con Néstor Kirchner.

El fruto de las gestiones de «gordos» e «independientes» comenzará a verse el 23 de agosto, en un plenario de secretarios generales convocado por el bloque opositor a Moyano como paso previo a la elección de autoridades para una nueva CGT. Luego habrá un Comité Central Confederal el 5 de septiembre y un congreso el 3 de octubre, en el que por ahora el único candidato lanzado para presidir el espacio es Caló.

Dejá tu comentario